Opinión

18 May 2017
Opinión | Por: Eduardo Rosales

¿Qué vela tengo yo en este entierro?

Vivimos en una situación realmente atroz, en donde nos indignamos más por un partido de fútbol, que por los salvadoreños que mueren a diario o por la deficiencia en calidad y cantidad de los servicios públicos. Muchos nos quejamos a diario de las injusticias que se comenten, pero es hora de preguntarnos ¿qué estoy haciendo yo para cambiar la realidad de mi país? La respuesta de la mayoría sería ¿qué vela tengo yo en este entierro? Pero, déjenme decirles que sí la tenemos, ya que el poder emana del pueblo.

El cambio que deseamos y con el cual soñamos debe de ir acompañado de una nueva cultura, en donde los ciudadanos nos comprometemos a incidir en los procesos democráticos. Queremos un nuevo gobierno que sea transparente, ético, que no disfrace la verdad con festivales del buen vivir o con burdos programas sociales. Necesitamos un gobierno capaz de tolerar opiniones, aceptar sus errores y fracasos, capaz de dialogar y estar cerca de la realidad del pueblo. Somos un país debilitado por el tiempo y el destino, en donde el mayor problema no es que existan mucho más ricos, sino la gran pobreza cultural y la precariedad laboral.

En mi punto de vista, considero que la gran tarea que tiene nuestra burda democracia es la de recuperarse y no solo establecer nuevos mecanismos para que esta no pueda ser allanada, manipulada o corrompida por los grupos de influencia o de presión, sino que deberá de educar a la población para poder utilizar estas herramientas con la funcionalidad de buscar el bien común de la población en general.

Ante la pregunta ¿qué vela tengo yo en este entierro? Mi respuesta inicia con un autoexamen, con una reflexión de qué estamos haciendo por nuestra patria. En ella deberemos de analizar nuestras acciones cotidianas; reflexionar si desechamos la basura en donde corresponde o la botamos por las calles, si esperamos nuestro turno o de manera abrupta o nos filtramos a la fila. Muchos dirán ¿qué relación tienen mis acciones con la realidad de mi país? Como dice una frase: “Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”. Es imperativo que como salvadoreños utilicemos los mecanismos pertinentes para lograr el cambio que deseamos, y reclamamos. Pero, ese cambio debe ir coaccionado por una renovación de nuestra cultura, no debemos ser indiferentes a la realidad de los demás por el simple hecho que no nos afecta. Cada acción, por más pequeña que fuese, tiene peso en la balanza para tener el equilibrio en nuestro país.

Debemos de pasar de quejarnos en las redes sociales, a quejarnos en las urnas electorales. Demostrarles a los políticos que no estamos de acuerdo con las decisiones que ellos toman. El cambio político que debe llegar tiene que conciliar de nuevo a la política con los ciudadanos. Ha de empatizar con la gente y sus problemas, algo obvio, pero que, viendo al Gobierno actual, es evidente que no ocurre. Me gustaría un Gobierno que, por fin, solucione aberraciones que llevamos arrastrando desde el comienzo de la democracia y que serían inadmisibles en otros países laicos y democráticos.

Lo que necesita este país es perder el miedo a cambiar. Para ello, no hacen falta grandes relatos o grandes hegemonías. Ni promesas de regeneración, ni una nueva transición. Algo que admiro de países de primer mundo es que no tienen miedo al futuro, ellos están marcados por su filosofía y no por su historia.

  • May Bertrand Ayes

    Felicitaciones ..Un exelente articulo..

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