Opinión

25 Oct 2017
Opinión | Por: Verónica Ruiz

¿Qué es una kilonova?

Muchas veces he escuchado personas decir que el Universo es perfecto. En la antigüedad, Aristóteles aseguraba que lo era; lo planteaba como un infinito apacible, con movimientos eternos y circulares, todos los astros girando alrededor de la Tierra.

Ahora sabemos que en realidad el Universo es violento, cambiante, y caótico, en él ocurren millones de colisiones, fusiones y explosiones. Las estrellas evolucionan, cambian con el tiempo. Por ejemplo, cuando estrellas con masas mayores a nueve masas solares “mueren”, explotan expandiéndose a velocidades de hasta 30,000 km/s y pueden llegar a ser más brillantes que todas las estrellas de la Vía Láctea juntas.

Supernova 1987A (izquierda) Antes de la explosión (derecha)

Imagen: Anglo-Australian Observatory

Hace pocas semanas le fue otorgado el premio Nobel de física a Kip Thorne, Rainer Weiss y Barry C. Barish por sus investigaciones sobre ondas gravitacionales, las cuales fueron detectadas el 17 de agosto de 2017. Pero, ¿cuál fue la fuente de estas ondas?

 

En términos generales, las ondas gravitacionales (detectables) son causadas por explosiones gigantescas, cuerpos muy masivos, como agujeros negros y estrellas de neutrones, que se mueven con una gran aceleración o sistemas de cuerpos no homogéneos, que rotan a altas velocidades.

 

Volvamos al famoso 17 de agosto de 2017 cuando los interferómetros LIGO (Observatorio de ondas gravitatorias por interferometría láser) y VIRGO captaron las ondas gravitatorias y alertaron a observadores de todo el mundo. Fue entonces cuando supieron que el telescopio Integral de la Agencia Espacial Europea y el telescopio espacial Fermi de la NASA también habían captado una señal fuera de lo común, un destello de rayos gamma proveniente de la misma dirección que las ondas captadas por LIGO y VIRGO. Los rayos gamma son un tipo de radiación muy energética, incluso pueden causar daños a los núcleos de las células, sin embargo, cuando estos rayos son producidos por galaxias activas o explosiones del orden de una supernova, los rayos no alcanzan la superficie de la Tierra, ya que son absorbidos por la atmósfera, por lo que solo pueden ser detectados mediante telescopios espaciales.

 

Luego de muchas observaciones desde diferentes latitudes, incluso utilizando el telescopio espacial Hubble, se encontró que la fuente de este fenómeno se encontraba en la galaxia NGC 4993. En esta galaxia, hace 130 millones de años, un agujero negro y una estrella de neutrones se fusionaron y con esto causaron una gigantesca explosión que los científicos llamaron kilonova. Es importante estudiar y comprender la naturaleza de estos fenómenos, ya que son estas explosiones las que enriquecen el medio interestelar con materiales pesados como el oro y el platino, y fue precisamente una kilonova la que causó el haz de rayos gamma captado por la ESA y la NASA.

 

Gracias al trabajo en conjunto de miles de científicos, de cientos de nacionalidades y en decenas de países se pudo obtener la primera prueba de observación de una kilonova. Este descubrimiento es revolucionario, ya que por primera vez se ha observado utilizando telescopios, y “escuchado” con ondas gravitacionales, una misma fuente, lo que abre una nueva era en la investigación astronómica.

 

Cortesía: European Southern Observatory (ESO)

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