Opinión

24 Ene 2014
Opinión | Por: Oswaldo Serrano

¿Qué es la ley?

A lo largo de la historia humana, el mundo se ha basado en leyes. La dinámica de las sociedades desde las más antiguas hasta la actualidad se ha determinado por estas, lo permitido y lo prohibido. Frédéric Bastiat explica en su libro “La Ley” cómo Dios enriqueció al hombre con facultades; las cuales se sumergen en un ambiente de elementos diversos que ponen en práctica el razonamiento humano.

La ley en nuestras vidas defiende nuestro sentido de persona, propiedad y libertad. Según Bastiat, la ley es la organización colectiva del derecho individual de legítima defensa. Este autor también manifiesta que el hombre goza de la facultad de defender su persona, propiedad o libertad incluso utilizando la fuerza.

Sin embargo, la fuerza puede llegar a ser mal utilizada por mentes perversas, lo que nos lleva al abuso de la propiedad y de los individuos. Vale resaltar que la fuerza se puede emplear de manera individual o colectiva. En la actualidad, también existe un tipo de fuerza llamada impunidad.

La ley castiga y busca evitar el uso de la fuerza para defender nuestra propiedad. Es decir, su razón de ser es combatir la ambición, usurpación, atropello, etc. de cada uno, la integridad de cada individuo así como de sus bienes. La ley tiene superioridad sobre la fuerza desde un punto de vista razonable. Por lo que podemos establecer que, para Bastiat, la ley es la organización del derecho natural de legítima defensa dentro de una sociedad.

En la actualidad, nuestra sociedad cuenta con numerosas leyes que rigen propiedades y libertades de todos los individuos que formamos parte de ella. Adicionalmente, las leyes ahora también buscan proteger los derechos humanos instituidos desde la Carta Magna.

Desde este punto de vista y tomando como base que “todos los seres humanos somos iguales ante la ley”, vemos cómo en la realidad no es así. En nuestro país, la impunidad toma fuerza. Altos funcionarios abusan de recursos del Estado (propiedad de los salvadoreños) y no hay una defensa que ponga fin.

¿De qué nos sirve tener leyes en nuestro país si esta solo se aplica a aquellos que no tiene el poder? Claramente se puede apreciar el abuso de nuestra propiedad, derecho o libertad por parte de altos funcionarios, y estos no reciben ningún tipo de castigo ni aplicación de la ley.

Nuestro actual Presidente es un ejemplo de muchos, en nuestro país existe el derecho de libertad de expresión, él como ex comunicador, lo conoce muy bien y en reiteradas ocasiones lo usó a su favor a la hora de hacer duras críticas a exfuncionarios o presidentes. ¿Por qué hoy, que es el que está expuesto al escrutinio público, arremete y reprime voces que lo señalan? Tal es el caso palpable en el que arremetió contra el Fiscal General de la República porque manifestó que se iba a investigar al presidente por las declaraciones vertidas sobre información confidencial.

Señor presidente, ¿por qué hoy no se puede? Como ciudadanos, tenemos el derecho de saber de donde obtuvo esa información. Usted mismo se jacta de impulsar la Ley de Acceso a la Información Pública, una de tantas leyes a la que usted y muchos funcionarios y exfuncionarios, como cualquier otro ciudadano de este país se tienen que someter. Como ser razonable, imagino yo, usted no puede anteponer el poder de su cargo, que le otorgaron muchos, ante la ley. Lo dijo Bastiat.

Ahora, y como valor agregado, surgen líneas de investiguen sobre otro exfuncionario. Francisco Flores es acusado de malversación de fondos procedentes de Taiwán, de comprobarse su culpabilidad, como salvadoreños exigimos se cumpla la ley, no importando el color del cuello.

 

*Colaborador de MedioLleno

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