Opinión

12 Oct 2015
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

¿Qué conocemos como Inclusión?

La inclusión, en palabras sencillas, significa no discriminar a nadie por ninguna razón o circunstancias. Es aceptar hasta cierto punto a todos los seres humanos.

Creo que hoy, en el día que los hispanoamericanos celebramos el Día de la Raza, es una gran oportunidad para hacer conciencia sobre un  factor que aún hace falta en El Salvador y en el mundo: el tema de “inclusión”. Muchas veces en vez de incluir excluimos a muchas personas por diferentes razones, como por ejemplo: sexo, discapacidad, raza, estatus económico, ideologías, religión, por pensamientos, estereotipos, y por pequeñas circunstancias.

La inclusión, en palabras sencillas, significa no discriminar a nadie por ninguna razón o circunstancias. Es aceptar hasta cierto punto a todos los seres humanos. Se considera como un derecho y una necesidad que todos tenemos para desarrollarnos y crecer como persona en todos los ámbitos de la vida, desde la concepción hasta la muerte. Un ejemplo para describir lo que no es inclusión es cuando los padres quieren abortar al niño porque trae un daño o una discapacidad. ¿Por qué es un ejemplo de exclusión? Por la sencilla razón que no se le está dando la oportunidad de conocer el mundo, aunque sea un segundo que tenga de vida al momento de nacer. Se le está quitando la posibilidad de hacer la misión que Dios le ha dado en el mundo.

La inclusión se divide en social, emocional, laboral, y mental y psicológica. La primera se puede definir como hasta qué punto la sociedad salvadoreña acepta y trata a personas con discapacidad o con alguna necesidad especial. La EMOCIONAL considero, que al igual que la SOCIAL, son las más importantes para cualquier persona porque estas dos inclusiones hacen que una persona se pueda desarrollar, crecer y cumplir sus metas. La inclusión emotiva y social comienza en la  FAMILIA, LOS AMIGOS, LA NOVIA/O, LA IGLESIA, LOS COLEGIOS, UNIVERSIDADES Y LA SOCIEDAD EN GENERAL.


Una parte de la inclusión es dejar que las personas con discapacidad o alguna necesidad especial conozcan el mundo, y si caen en un error dejarlos que ellos salgan del mismo. Así nos damos cuenta de que sí es capaz de ser útil en la sociedad y el mundo se da cuenta que la discapacidad no es un obstáculo; ayudamos a los discapacitados a crecer como persona. Sobreproteger a una persona con discapacidad o con alguna necesidad especial no ayuda a la inclusión porque en vez de incluirlo en la sociedad lo esconden por tener un problema o una necesidad especial.

La inclusión laboral es un derecho y un deber que debemos exigir y hacer cumplir en El Salvador y el mundo. No es justo que por tener “UNA DISCAPACIDAD” no nos quieran pagar por realizar una actividad “LABORAL” y que nos traten como menos que los demás. Somos personas humanas como todos los seres.

Por lo general, los padres, tutores, amigos, hermanos, novio/a y toda la sociedad pensamos y le decimos a una persona con discapacidad o alguna necesidad especial: “TÚ NO PUEDES HACER TAL COSA, ACTIVIDAD, OBJETIVO, METAS”. Esa frase va en contra de la inclusión mental y psicológica. Como sociedad le podemos ayudar a decidir o a realizar tal actividad, por ejemplo, si un joven tiene como meta ir a tirarse de un barranco le debemos ayudar para que no lo haga porque es malo.

En conclusión debemos luchar por un El Salvador más INCLUSIVO y más HUMANO, en el que reine EL AMOR, la UNIDAD, la CONCORDIA, la PAZ, el TRABAJO EN EQUIPO y la COOPERACION.

¿A qué le llamamos inclusión?

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