Opinión

17 Sep 2018
Opinión | Por: Karen Vargas

Protagonismo offline en nuestra región

La verdadera riqueza que tenemos los jóvenes al ser protagonistas en la web radica realmente en lo que hacemos fuera de ella.

 

Uno de los ejemplos más significativos es lo que lograron los jóvenes guatemaltecos. En el 2015 se dio a conocer el escándalo de corrupción que involucra a los principales gobernantes guatemaltecos. Se dijo que ¡Guatemala despertó!

 

El mundo se enteró de cómo miles de ciudadanos salieron a las calles con la esperanza puesta en la posibilidad de cambios. ¿Cómo se enteró el resto del mundo del despertar de Guatemala? Se enteró a través de internet, de los medios digitales, de las redes sociales, y de blogs de estudiantes.

Al inicio no tenían un plan concreto, pero sí una visión compartida de obstaculizar un Estado excluyente, debilitado y corrupto como síntoma de un sistema de privilegios para unos, y opresores para tantos.

 

Otro punto importante a destacar es la manera en que los jóvenes universitarios se organizaron.

Guatemala se organizó y usó las redes sociales para llegar a miles de personas a través de un evento que cambiaría el rumbo del país por siempre. Días después amaneció con las calles ocupadas por miles de ciudadanos, unos en el interior del país y otros en la capital, que reclamaban la renuncia inmediata de sus mandatarios.

 

Las críticas de los estudiantes y ciudadanos indignados no solo se quedaron en blogs, memes o en redes sociales, sino que trascendieron a la realidad offline. Y ese el verdadero poder de la web, su capacidad de incidir y transformar al usuario.

 

Se está logrando una vez más en nuestra región, con la reciente crisis social que ha enfrentado Nicaragua. Miles de jóvenes organizaron protestas, convocaron recolección de alimentos y difundieron la realidad que enfrentaban en las marchas a través del internet.

 

En Nicaragua, prácticamente todos los medios de comunicación son propiedad del Gobierno, o de algún familiar de Daniel Ortega. Las televisoras que no son del Estado, las han obligado a salir del aire.

 

Es decir, para los jóvenes nicaragüenses hubiese sido imposible transmitir los disturbios y opresiones que verdaderamente estaban sucediendo en su país si no hubiese sido por el internet y las redes sociales.

 

La plataforma web sirvió como una plaza revolucionaria que permitió que todo un país se uniera. Y otros jóvenes centroamericanos compartimos su sentir y su dolor, les dimos nuestro acompañamiento de manera virtual y en espíritu.

 

Ahora a la juventud difícilmente la censuran, y menos mientras tenga la tecnología de su lado.

 

La decisión más importante de un usuario dentro de la web es lo qué hará con la información que encuentra en ella. La manera en que gestionamos, discriminamos y utilizamos la información determinará el rumbo de nuestras acciones en la realidad que no es virtual.

 

No puedo decir que esta sea la única, la última, o la invención más importante. El ser humano ha demostrado ser demasiado listo, y de seguro en poco tiempo tendremos una nueva versión de lo que ahora constituye la web. Pero, mientras tanto, nuestro nuevo objetivo  debe ser  aprender a trabajar de forma muy dinámica y flexible, ser multiplataforma, especializarse y, sobre todo, tener una gran capacidad de adaptación al cambio.

 

No importa lo que seamos o en lo que nos hemos convertido con las herramientas digitales, cualquiera puede aportar desde una realidad virtual hacia una realidad física que insida a todo un colectivo o comunidad.

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