Opinión

29 Ene 2014
Opinión | Por: Mario Magaña Duarte

Presidente Funes, le quedó grande el reto…

La elección del 2009, cuando usted compitió por la presidencia de la república fue la primera en la que yo participé como votante. En ese momento analicé a los candidatos, sus propuestas y los partidos a los que pertenecían y después de alguna reflexión decidí no votar por usted, no porque no me agradara, sino porque no me gustaba su partido. Menos mal no le di mi voto, porque ahora no me dejaría dormir el cargo de conciencia.

Como primer presidente de izquierda electo en El Salvador, usted tuvo la oportunidad histórica de combatir la polarización política que tanto daño nos hace, que nos impide establecer planes de país a largo plazo y que caldea tanto los ánimos cuando se acerca una elección. Tuvo la oportunidad de unir al país y lo único que hizo fue separarlo aún más con su retórica conflictiva, con sus actitudes prepotentes y sus faltas de respeto. Deja un precedente peligroso para el importante puesto que ocupa, ojalá que quien lo sustituya logre cambiar la perspectiva que los salvadoreños tienen ahora del presidente de la república. No tomaría mayor esfuerzo, bastaría con que deje de estar peleando en cadena nacional y que empiece a llegar a tiempo a los compromisos.

Tuvo la oportunidad de demostrarle a los salvadoreños que los lujos de la presidencia son inaceptables en un país donde hay tanta miseria. Cuando dijo que monseñor Óscar Arnulfo Romero sería guía espiritual de su gobierno pensé que tal vez honraría su memoria emulando la humilde conducta de él, pero en lugar de eso optó por ponerle su nombre a obras de infraestructura, politizando aún más la figura de Romero y así complicando su beatificación. Pero en fin, a usted le gustó la buena vida, me imagino que le resultó más fácil cambiarle el nombre al aeropuerto y a la Diego de Holguín que cambiar sus gustos recientemente adquiridos de vestimenta, vehículos, bebida, viajes y compañía.

Tuvo la oportunidad de demostrarle a El Salvador y al mundo que la guerra ya terminó, que en lugar de estar enfrascados en el pasado estamos esforzándonos por salir adelante en este contexto cada día más competitivo. Cuando se disculpó por primera vez en nombre del Estado hacia las víctimas del conflicto armado, pensé que su intención era genuina, un acto valiente que se debía haber hecho hace mucho tiempo. Pero cuando repitió el acto una y otra vez al ver que a la prensa le encantaba la historia, me di cuenta que al igual que con Monseñor Romero, también se estaba aprovechando de las víctimas inocentes y sus familias para mejorar su propia imagen y hacer subir sus números de popularidad.

Tuvo la oportunidad de demostrar que la gente estaba incorrecta al tenerle miedo al FMLN, que en lugar de afectar la prosperidad del país ustedes ayudarían a sacarlo adelante. Sin embargo, parece que no entendió que la pobreza no se combate peleando con el sector privado. Un presidente valiente hubiese fomentado el emprendedurismo, hubiese promovido la inversión doméstica y extranjera, hubiese creado las condiciones necesarias para que se generaran más empleos, hubiese ido en contra de la retórica socialista de su partido que en tantos gobiernos se ha  comprobado que lo único que genera, es más miseria. Le faltó valentía para nadar contra corriente e implementar políticas que dinamizarán la economía. Resultado de esto, el año pasado fuimos de los países de Latinoamérica con menor crecimiento económico.

Con todo respeto presidente Funes, tuvo la oportunidad pero le quedó grande el reto. Pudo dejarnos a los salvadoreños un gran legado, y lo único que nos deja es una decepción inmensa. Ojalá escojamos sabiamente en las próximas eleccioines para que a partir del 1 de junio, podamos tener un presidente de quien nos sintamos orgullosos.

 

 

19 Oct 2018
“El Nayib”, un bote salvavida
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

“El Nayib”, un bote salvavida

18 Oct 2018
Pequeñas acciones para grandes cambios
Opinión | Por: Erick Hernández

Pequeñas acciones para grandes cambios

16 Oct 2018
Combinar la política y los desastres, no falla
Opinión | Por: Karen López

Combinar la política y los desastres, no falla

12 Oct 2018
Herencia de San Romero al país y para el mundo
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Herencia de San Romero al país y para el mundo