Opinión

5 May 2015
Opinión | Por: Jaime Ayala

¿Por qué y cómo?

 

Cuando se es niño, difícilmente se cuestiona la causa de las tantas actividades que se nos piden hacer.

La infancia generalmente se ve marcada por una especie de autocomplacencia  temporal que permite mantener una vida tranquila. El qué, cuándo y quién son interrogantes que aparecen rápidamente. Pero la edad complicada es, sin duda, la del porqué y el cómo. No deja de importar lo que se hace, pero ahora la razón de emprender una acción es importante. Al final del día, estas interrogantes permiten acumular conocimiento que permitirá a la mente madurar para evitar errores o profundizar el aprendizaje.

A veces es necesario preguntarse qué tan infantes son los países latinoamericanos, muchas veces caracterizados por tener una democracia aún en pañales o por ser grandes naciones que se comportan como infantes; incluso como aquellos que no vacilan en realizar acciones sin preguntarse el porqué de las mismas. El Salvador es uno de estos, quizás muchas veces catalogado como niño malcriado a través de los años y un impopular ante sus vecinos.

El tema de la educación es un ejemplo claro. Fue hace tan solo unos días que se desarrolló el III Congreso Nacional de Educación Superior, entregado a la investigación y al desarrollo de capacidades que apoyen a los estudiantes en la búsqueda del conocimiento. El congreso fue organizado por el Consejo de Educación Superior (CES), que se rige por la Ley de la Educación Superior, integrando por agentes del sector público, privado y del sector de educación.

El evento dejó en claro puntos positivos y negativos. La alta calidad de los estudiantes que participaron y presentaron sus investigaciones es admirable. Me parece, además, un acierto que si bien no todos los proyectos eran así, un buen par de estos incluía investigación en ciencias electrónicas y más tecnológicas. Estos proyectos fueron financiados por el Fondo de Investigación para la Educación Superior (FIES), por lo que su propiedad intelectual pertenece al Ministerio de Educación. Esto reveló un primer problema. Muchos de los proyectos carecían de un análisis de factibilidad y rentabilidad, suponiendo el caso en que el Gobierno de El Salvador buscara apoyar este tipo de emprendimientos.

El ejercicio de investigar es positivo pero los esfuerzos de los estudiantes no pueden quedar reducidos de esta forma. Los incentivos deben ser más fuertes. Es necesario que la educación y la investigación se conviertan en generadores de estatus social y nacional. Además, estos proyectos deben orientarse a solventar los problemas nacionales y a entender las temáticas que rodean a muchos de estos, en lugar de perpetuar prácticas complacientes que normalmente suelen pertenecer a sectores productivos de baja rentabilidad.

El CES tiene una visión clara y se ha rodeado de muchas personas correctas. Sin embargo, a veces parece que todos tienen tan claro lo que hay que hacer, que nadie lo hace. La necesidad de una estrategia agresiva de ciencia, tecnología e investigación es evidente. Los pilares de esta política no pueden ser otras que las universidades, generando también una base institucional a través de las mismas.

¿Qué hacen las universidades actualmente para incentivar a sus estudiantes a investigar y resolver los problemas del país? ¿Qué se investiga en los temas de salud, criminología o pandillas?¿Por qué investigamos lo que estamos investigando? Preocupa, además, que este congreso, entregado a la ciencia y tecnología, haya carecido de la presencia de muchos jóvenes, cuando deberían ser estos quienes se conviertan en pioneros en la innovación de las tecnologías actuales. Son cuestiones que, sin duda, se pueden mejorar.

Felicidades a los estudiantes y a las autoridades del MINED y CES que les han apoyado. Espero que estos proyectos no constituyan un mero ejercicio de investigación. Ahora, más que nunca, el país necesita ideas y proyectos potenciadores de crecimiento. A las autoridades no queda más que re direccionar los esfuerzos, enfocándolos en la solución de problemas contextualizados, apoyando la especialización de los investigadores y reconociendo que en la base de conocer el porqué y el cómo de nuestras acciones, este niño que es El Salvador comenzará a crecer.

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