Opinión

22 Abr 2016
Opinión | Por: Rafael Granados

¿Por qué El Salvador es tan violento?

Imagen tomada de: elsalvador.com

Somos un país pequeño con apenas veintiún mil cuarenta kilómetros cuadrados, llamado el Pulgarcito de América por la poetisa chilena y ganadora de un premio Nobel, Gabriela Mistral. Ocupamos el puesto número 98 del ranking de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y lastimosamente somos el país más violento del Hemisferio Occidental, con 103 homicidios por cada 100 mil habitantes según los datos brindados por la organización internacional InSight Crime, publicado en enero de 2016.

Somos el país sin guerra en el cual diariamente mueren aproximadamente dos docenas de personas. Cifras como esas son preocupantes, y matan día a día la esperanza de muchos compatriotas que soñaron con triunfar en su propio país y ven como esos sueños se disipan a causa de la inseguridad. La violencia que se vive aquí en el pulgarcito es uno de los factores que motivan a cientos de personas a cerrar sus pequeños negocios o en el mejor de los casos acostumbrarse a pagar “la renta” (cuota económica exigida por los pandilleros).

Otros cientos de hermanos salvadoreños optan por abandonar el país y emigran, la mayoría hacia Estados Unidos, con la esperanza de alcanzar los sueños que aquí no pudieron por la incontrolable violencia. Se van del país dejando a sus familias, pero no se van tranquilos obviamente, porque saben que sus cónyuges e hijos quedan aquí, en el país donde pareciera que la vida no vale nada.

Hay muchos factores que inciden para que El Salvador sea el país más violento del Hemisferio, recordemos que en la historia reciente del país nos tocó vivir una guerra civil que se extendió por doce años y que dejó como resultado la muerte de 75 mil salvadoreños entre militares, guerrilleros, y personas civiles. Al parecer las secuelas psicológicas de esa guerra no murieron con la firma de los Acuerdos de Paz.

Otro factor que abona a esta ola de violencia es la falta de tolerancia, por orgullo o capricho no toleramos que otras personas piensen y actúen diferente a nosotros. Etiquetamos de rivales (por no decir enemigos) a quienes piensan diferente. No toleramos que un arenero se nos acerque porque somos del frente y viceversa. “Aprovecho para aclarar que no estoy afiliado a ningún partido político, siempre he votado por el menos peor”.

La época de elecciones no es una fiesta cívica como lo dicen nuestros ilustres políticos. Todos somos testigos de cómo se agreden los militantes de los diferentes partidos políticos. No tenemos el coraje de aceptar que alguien ande una camisa, bandera, o cante un himno diferente al nuestro. El país nos necesita a todos, eso incluye derechas e izquierdas. El himno de El Salvador nos debe unir a todos. Al terminar cada proceso electoral, nos debemos poner la camisa azul y blanco y ayudar a construir un mejor país.

La falta de respeto entre nosotros mismos es otro factor que suma a los niveles de violencia que sufrimos a diario. Benito Juárez dijo: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Pero parece que esa frase no va con la mayoría, ya que a diario vemos como predomina la ley del más fuerte. Gente en los autobuses golpeándose por un asiento, atropellando de esa manera los derechos del otro. Ya hemos visto incluso gente asesinarse por un parqueo.

Amigos todos, si no ayudamos con el arca tampoco colaboremos con el diluvio. A todos nos afecta el nivel de violencia que se vive en el país, colaboremos para que las estadísticas disminuyan. Las políticas del gobierno poco podrán ayudar, trabajemos juntos y dejemos el país mejor de cómo lo recibimos.

Dios bendiga a El Salvador.

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