Opinión

23 Abr 2015
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

¿Pobreza o desigualdad?

La riqueza se crea, y entre más se esté creando más oportunidades habrá para los desfavorecidos. Lo que debemos cuidar es que estos no sean excluidos y que exista una verdadera igualdad de oportunidades.

Pienso que a nadie le gusta que tengamos miseria en el país. No me gusta hablar por todos pero digamos a que a la gran mayoría. Erradicar la miseria ha sido uno de los grandes objetivos de la humanidad desde el nacimiento de la idea del “Estado”. En teoría, el Estado debería garantizarnos derechos inalienables, que nos permitan salir de la pobreza a cuenta de nuestro esfuerzo y trabajo.

En ese sentido desde hace décadas hemos venido queriendo hacerle frente a la miseria por medio de la erradicación de la pobreza. Pero últimamente el enfoque ha cambiado un poco, reenfocando la lucha no hacia la pobreza en sí, sino a combatir la desigualdad. ¿Es noble este nuevo enfoque? Puede ser, pero lo que nos debería importar sobre los enfoques de las políticas públicas no son sus intenciones, como bien decía Milton Friedman, sino qué tan efectivas son; y eso se mide con resultados.

Para entender un poco el tema de desigualdad y cómo se estudia en la economía, usualmente nos apoyamos en el índice de GINI. Este va de 0 a 100 y nos dice qué tan concentrada está la riqueza dentro de una economía entre los estratos económicos que la componen. Si el GINI incrementa eso significa que la concentración de la riqueza, y, por ende, la desigualdad también aumenta. Es decir, mayor porcentaje de riqueza o dinero se concentra en un menor porcentaje de la población.

A veces nos podemos perder en el discurso si no ponemos atención a los conceptos. Si a usted le dieran a escoger entre un cuarto (25 por ciento) de un pastel o un tercio (33 por ciento) de otro pastel, probablemente lo primero que preguntara es ¿qué tan grandes son los pasteles? De manera similar podemos ver la concentración de riqueza o desigualdad. ¿Qué importa más? ¿Qué tan desigual está distribuida la riqueza o cuantas personas están en condiciones deplorables en términos absolutos? Si todos viviéramos con menos de 1 dólar al día la desigualdad no existiría, pero tendríamos una igualdad absoluta de miseria.

La realidad es que vivimos en un mundo capitalista donde, en el “deber ser”, los que trabajan más y de manera más inteligente y productiva son premiados con mejores resultados y renta. No todos somos igual de productivos. No todos tenemos las mismas habilidades, ni las mismas debilidades, ni las mismas ganas de trabajar. Es natural que en cualquier población, por darwinista que se lea, haya individuos más y menos aptos. Es una simple campana de Gauss. Pretender que todos somos iguales en cuanto a aptitudes y actitud es pecar de inocentes, por no decir otra cosa.

Si partimos de esta idea, es natural que exista la desigualdad. Cada quien tiene derecho a ser dueño de los frutos de su trabajo y de su inteligencia. Ahora, esto no quiere decir que no existan aprovechados que se quieran saltar las reglas del juego para su beneficio personal. La corrupción existe en todo el mundo independientemente de sistema sociopolítico en juego, y se debe combatir.

No perdamos el enfoque. La desigualdad nos puede decir mucho sobre la composición de una sociedad, pero aún más relevante es el estado absoluto de pobreza de los estratos más bajos. Frecuentemente las luchas por erradicar la desigualdad pasan por ideas donde lo que hay que hacer para reducir la brecha es bajar al de arriba en vez de subir al de abajo. La economía no es un número estático. La riqueza se crea, y entre más se esté creando más oportunidades habrá para los desfavorecidos. Lo que debemos cuidar es que estos no sean excluidos y que exista una verdadera igualdad de oportunidades.

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