Opinión

18 Oct 2018
Opinión | Por: Erick Hernández

Pequeñas acciones para grandes cambios

El fin de semana pasado participé, junto a más de cien voluntarios, en la construcción de viviendas de respuesta inmediata para varias familias que viven en situación de pobreza. Este tipo de actividades me permite reflexionar sobre varios aspectos personales y sociales, además de conocer de primera mano la situación que vive una gran parte de los salvadoreños. 

Fueron dos días llenos de arduo trabajo y compromiso, donde cada uno de los voluntarios dimos lo mejor de nosotros y el máximo esfuerzo para cumplir una meta: completar cada una de las viviendas. Tener eso en mente nos permitía seguir adelante y sin importar los contratiempos o dificultades que se dieran, siguiéramos trabajando. Pero, al final de todo, cada casa, si bien es un bien material, es muy importante ya que lo que tiene más valor es lo que está de trasfondo.  

Por un lado, se encuentra una familia que aumenta su esperanza de que las cosas pueden mejorar y encuentran motivación para seguir luchando arduamente día tras día para buscar superar su situación. Por otro lado, los voluntarios aprendemos un poco más sobre la vida al escuchar las historias de los pobladores de la comunidad y nos ayuda a pensar en esos pequeños detalles importantes que solemos olvidar a diario, también nos permite ser más empáticos y no quejarnos tanto por cosas superficiales.  

Cada persona gana mientras da un poco de sí sin esperar nada a cambio, tanto los voluntarios como los pobladores de la comunidad. Dos días son suficientes para crear lazos que te marcan y que sin importar cuánto tiempo pase no se podrán olvidar, pues están acompañados de muy buenos recuerdos y grandes lecciones. De estas experiencias siempre gano muchas cosas, pero la más importante es el compromiso; pues al ver la situación de estas familias y lo mucho que se esfuerzan por salir adelante, sin importar cuantas dificultades han tenido que afrontar, me permiten reflexionar sobre lo importante que es dar lo mejor de nosotros cada día y, sobre todo, no dejarnos derrotar por los problemas que la vida nos ponga por delante. 

Me hace feliz el hecho de poder servir a otros y contribuir para que puedan vivir un poco mejor. Quizás no sea la gran cosa para muchos, pero ver una sonrisa en sus rostros y lo que significa para ellos la vivienda, no tiene comparación. Saber que con dedicar una parte de mi tiempo puedo generar esos cambios me hace pensar que si todos estuviéramos dispuestos a pensar en los demás y vivir dispuestos a servir nuestro país y el mundo serían mucho mejor. Nuestra sociedad necesita mayor bondad, muchos de los problemas que afrontamos tienen su origen en la poca empatía y solidaridad. Enseñar estos principios servirían para luchar contra la corrupción, la violencia, la falta de unidad y sentido crítico, y muchos más.  

Hacer pequeños sacrificios por los demás vale la pena, quizás no siempre te agradezcan, quizás no se nota mucha diferencia, quizás no todos lo vean bien o como algo valioso, quizás existan muchas excusas para no hacerlo; pero, una vez comprendes el significado de servir a los demás no puedes dejar de hacerlo, se convierte en un estilo de vida, basta con intentarlo. Nuestras acciones valen mucho, aunque no siempre apreciemos el valor que tiene cada una, poco a poco pueden ir creando un mejor El Salvador. Atrevámonos a salir de nuestra burbuja, de nuestra zona de confort, que hay mucho trabajo que hacer y en nuestras manos está realizarlo si queremos que las cosas cambien. 

 

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