Opinión

24 Dic 2015
Opinión | Por: Gracia González

¡Oh, noche divina!

Que esta historia nos recuerde que muchas veces el camino para lograr nuestras metas no va a ser fácil.

Un día como hoy, 24 de diciembre, en la víspera de Navidad hace 109 años, tuvo lugar la primera radiodifusión musical de la historia. Al caer la noche, desde Massachusetts se transmitió al violín el villancico Oh Holy Night mientras se leía un pasaje de la Biblia. Este acontecimiento es histórico, pero su trascendencia es aún mayor cuando conocemos toda la historia detrás de este hermoso cántico.

Villancico proviene de la palabra villanus que significa aldeano. Originalmente, fueron creados para transmitir a través de agradables melodías la Buena Nueva a los aldeanos que no podían leer. Por ello, muchos villancicos hacen referencia a la Navidad y al nacimiento de Jesús.

“Santa la noche, hermosas las estrellas, la noche cuando nació el Señor. El mundo estuvo envuelto en sus querellas hasta que Dios nos envió al Salvador”. Estas son las primeras palabras que Placide Cappeau de Roquemaure escribió para este villancico que le habían encargado en una aldea francesa. Él se inspiró en la bella noche que lo acogía, en los problemas y malas actitudes que había visto en su pueblo y se vio a sí mismo como un testigo, presenciando el evangelio de Lucas. En un sólo viaje en coche hacia la capital francesa el poema estaba listo, esperando su melodía. Adolphe Adam, un compositor clásico de grandes ballets como Giselle y Corsario, fue el encargado de poner las notas musicales a este villancico.

A pesar de la belleza de la pieza, ésta se dejó de entonar y fue prohibida en Francia ya que las creencias políticas del autor de la letra y el origen religioso del compositor resultaron controversiales en aquella época: el autor se había convertido al socialismo y el compositor era judío. Sin embargo, la pieza tenía un mensaje tan fuerte y su melodía era tan conmovedora que el escritor estadounidense John Sullivan Dwight decidió traducirla al inglés. Años más tarde, el villancico regresó a Europa para ser entonado nuevamente un 24 de diciembre en un momento histórico: la tregua de 24 horas en medio de la guerra franco-prusiana.

Hasta el día de hoy, este es uno de los villancicos más sonados, con interpretaciones de numerosos artistas, traducido a varios idiomas y que ha traspasado fronteras inimaginables llevando un hermoso mensaje de paz y amor a los corazones que lo escuchan. Es difícil imaginar que esta pieza que ahora es tan fácil de escuchar, haya pasado por tantos prejuicios, calamidades y obstáculos para llegar hasta donde lo ha hecho y llevar su mensaje.

Que esta historia nos recuerde que muchas veces el camino para lograr nuestras metas no va a ser fácil. Nos podemos encontrar con obstáculos y circunstancias que hagan parecer que lo que queremos alcanzar es imposible. O puede ser que nuestro proyecto ya esté en marcha, pero nos encontremos con ciertos traspiés que nos hagan creer que tal vez no lo vamos a lograr. Sin embargo, hay que ver los obstáculos como lo que son, dificultades que no deben desmotivarnos a seguir adelante. Ya hemos emprendido el camino y aunque existan dificultades, al igual que en la historia, con tiempo, esfuerzo y la ayuda de otros lo vamos a conseguir.

A continuación les comparto la pieza de la que les he hablado. Que al escucharla no sólo oigamos una bonita melodía o unas voces angelicales; que recordemos su historia, su valor, y que su mensaje toque lo profundo de nuestro corazón.

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