Opinión

21 Sep 2017
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Odio o amor por la patria

Hoy en el mes de nuestra patria, en el cual debemos dar gracias a Dios por aquellos próceres o mejor dicho héroes que lucharon por nuestra independencia en 1821, deseo dedicar mi último artículo de septiembre, no al 2×1 del Míster Donut, si no al amor que le tenemos a nuestra querida patria.

Del latín patria, la patria es la tierra natal o adoptiva que está ligada a una persona por vínculos afectivos, jurídicos y/o históricos. La patria puede ser, por lo tanto, el lugar de nacimiento, el pueblo de los ancestros o el país, donde un sujeto se radicó a partir de cierto momento de su vida.

Me encanta ver como mexicanos respetan, conocen, aman, y se identifican con su país. Saben su historia, cultura, folklor, comida típica, tradiciones y todo lo que hace único su país. No lo celebran un día si no que todo el mes,  los 365 días del año, su independencia patria.

Me da tristeza que aquí en El Salvador andamos una bandera de algún partido político en el carro y no la del país, que es lo que nos identifica a nivel internacional. Creo que casi nadie conoce la historia o a nuestros próceres, ¿por qué el Torogoz es nuestra ave nacional? ¿Por qué la Flor de Izote es un símbolo patrio? ¿Por qué el Árbol Maquilishuat es parte de nuestros símbolos? ¿Cuál es nuestra música nacional? ¿Qué significa cada parte de nuestro Escudo Nacional o quién lo diseño? ¿Quién escribió la Oración a la Bandera o el Himno Nacional? Estoy seguro de que nadie conoce ni los símbolos, ni la patria.

Considero que en los colegios privados se debería de incluir en la materia de sociales toda la historia, la cultura y todo aquello que nos identifica como país, para inculcar en los niños y jóvenes el amor por El Salvador. Es el país que nos vio nacer, nos da donde vivir y al final todos somos parte de nuestro “pulgarcito” de América.

proceres de El Salvador

Por otro lado, a los salvadoreños nos identifican por nuestros valores y principios, como por ejemplo: el amor a la vida, por ser trabajadores, por nuestra generosidad, el calor humano, la alegría, por ser un país luchador, por su amor a Dios, por su entrega y sacrificio. Me da tristeza saber que en otros países conocen más a la Siguanaba, a El Cipitío, La Carreta Chillona, El Cadejo, El Torito Pinto, El Carbonero, Las Cortadoras, y El Carnaval de San Miguel, que en El Salvador.

No conocemos los orígenes del por qué las pupusas, el atol de elote, los tamales de elote, la yuca frita con chicharrones, las empanadas, los pastelitos de carne, las enchiladas, el atol shuco, el chilate, los nuégados, el alguashte, el dulce de plátanos, el dulce de jocote o mango o el dulce de atado son platos típicos de nuestro querido país. Es parte de nuestra patria, su naturaleza, por tanto, en vez de seguir cortando árboles, cazando animales silvestres, dañando el medio ambiente y contaminando nuestro querido país.  Sería bueno que no sigamos cortando los bosques para construir centros comerciales y obras públicas, hagamos campañas de conservación y le demos vida al medio ambiente de nuestro país.

Los invito a que nos sintamos orgullosos de ser salvadoreños, conozcamos nuestras raíces, respetemos a nuestra patria y, sobre todo, amemos a nuestro querido y bello El Salvador, tal y como es.

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