Opinión

31 May 2016
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

Nunca dejés de luchar por tus sueños 

 

Siempre me he caracterizado por ser una persona que desde pequeña luchó por lo que quería lograr en la vida.  

Provengo de una familia humilde y desintegrada, desde niña he vivido solamente con mi madre y mis hermanos. No vivo en la colonia más lujosa del país, ni soy hija de diputados; pero estoy orgullosa de ver cómo mis padres luchan a diario. Especialmente estoy muy orgullosa de mi madre, que vendiendo comida típica en las calles ha logrado sacarnos adelante a mis hermanos y a mí.

Menciono todo esto porque cuando uno no nace en “cuna de oro”, estudiar, utilizar de la mejor manera los pocos recursos con los que se cuenta, y romper techos de cristal, es un acto de rebeldía; no sólo contra el sistema sino contra todo aquello que impide que podamos superarnos.

Mi columna de esta semana está dedicada a todas las personas que han perdido sus esperanzas y que han dejado de luchar por sus ideales.

En febrero de este año apliqué al programa de pasantías de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Al principio dudé en enviar mi solicitud, pero una voz interior me decía que yo no perdía nada con intentarlo y que era peor si me quedaba con la duda de saber qué pudo haber pasado si no la enviaba.

Al final me decidí, preparé toda la documentación requerida y el día que cerraba la convocatoria envié mi aplicación (la cual fue la 12,068).

Los meses pasaron y no había respuesta alguna, pero no estaba preocupada, porque sabía que este proceso llevaba su tiempo. De alguna manera tenía fe de que mi perfil podía ser tomado en cuenta por el Departamento de Recursos Humanos, así que esperé pacientemente.

Revisaba todos los días mi email y no pasaba nada, pero el día menos esperado recibí un mensaje directamente desde la OEA donde Recursos Humanos me notificaba que estaban interesados en mi perfil y que querían hacerme una entrevista. No dudé en responder que sí. Ese día me sentí tan feliz como no me había sentido en mucho tiempo.

Al día siguiente me hicieron una entrevista completamente en inglés, estaba muy nerviosa. Después de la entrevista pensé que no había sido muy exitosa y que todo había acabado, pero no, no fue así.

Al día siguiente, cuando ya no tenía muchas esperanzas de ser seleccionada por el Departamento de Recursos Humanos, me escribió el Trust For The Americas, una organización que también es parte de la OEA.

Yo no sabía que más de un departamento podía pre seleccionarnos. Eso significaba que dos departamentos estaban interesados en que yo fuera su pasante.

El Trust también me entrevistó y aunque la entrevista fue mejor que la anterior, dos semanas después me notificaron que no había sido seleccionada. Lloré mucho pero traté de aceptarlo con resignación.

Cuando creía que este sueño había terminado, pasó lo inesperado: un nuevo departamento de la OEA me contactó manifestándome que querían entrevistarme.

¿Sabes qué sucedió luego? Sí, este último departamento en entrevistarme me seleccionó como pasante. Y eso no es todo, otros dos departamentos me contactaron después para entrevistarme pero no acepté porque ya había sido seleccionada.

Todo esto me ha demostrado que las cosas pueden cambiar incluso en el último minuto y que Dios y la vida siempre nos tendrán más de una oportunidad. Pero también he aprendido que siempre hay alguien mejor y que también otros merecen un chance.

Este jueves 02 de junio comienzo una nueva etapa en mi vida, ahora como pasante del área de comunicaciones en el Departamento de Iniciativas Estratégicas y Diplomacia Pública de la OEA, nada más y nada menos que en Washington DC.

Detrás de este sueño no sólo ha estado Dios, sino mi familia y muchas personas más que me han apoyado tanto económica como moralmente.

Nunca dejes de luchar por tus sueños, pero sobre todas cosas no dejes de creer.

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