Opinión

15 Sep 2014
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

Nuestra camisa de fuerza

Los políticos nos tienen de rodillas. La única alternativa es cambiarlos para que no veamos los mismos rostros después de las elecciones de 2015.

El país no avanza. Pareciera que muchas cosas las venimos haciendo bien pero aun así no sabemos qué hacer. Todos tenemos una teoría o fórmula la cual pensamos es la ideal para el país. Algunos piensan que más impuestos, otros que menos. Algunos quisiéramos apostar más por la educación, otros por el gasto público. Pareciera que nadie ha logrado detectar qué es lo que está mal en el motor del país que no nos hace caminar hacia el desarrollo sostenido.

No estamos dando frutos. A pesar de que la inflación no es un problema tan grave como en otros países, el crecimiento económico está estancado. Sabemos que la inversión es un elemento importantísimo a la hora de querer generar empleos. Con mayores empleos mejoran los ingresos de las familias, sus posibilidades de educarse también, son más productivos y mejoran su calidad de vida. Sin embargo, vamos a la cola en inversión extranjera directa en Centroamérica y muy, MUY, por debajo de nuestros pares en América Latina.

Pareciera que el factor ideología no es determinante por sí solo. Hay países con gobiernos de “derecha” y de “izquierda” a los cuales les está yendo bien y mal. En la izquierda tenemos a Nicaragua que está creciendo casi al 5 por ciento y tenemos a Venezuela que está sumida en violencia, escasez y bajo crecimiento. En la derecha tenemos a una Colombia la cual se espera crezca 4.5 por ciento en 2014, pero en El Salvador dudamos si vamos a llegar a un paupérrimo 2 por ciento.

¿Qué es lo que está mal? En el país tenemos una peste. No ha comenzado ahora, ya llevamos demasiados años aguantando como población todos los efectos negativos de este grupo de individuos. Lo preocupante es que aunque no lo parecieran, están bien organizados. A pesar de que están divididos en grupos rivales, sus bases responden eficientemente y ejecutan bien las direcciones de sus líderes.

Estos grupos pareciera que están en guerra perpetua, pero muchas veces hemos visto que tienen la capacidad para ponerse de acuerdo y así manipular la ley y las autoridades a favor de ellos. También hemos visto algunas “treguas”, que según dicen es para mejorar la situación del país. Sin embargo, cualquier indicio que den de ponerse de acuerdo no hace más que levantar sospechas sobre qué negociaciones oscuras se están dando debajo de la mesa.

Los mismos grupos desafían constantemente la autoridad, incluso disparando armas de fuego contra la policía sin sufrir mayor castigo por la ley. Ellos viven de contribuciones de los salvadoreños y algunos también de negocios ilícitos. Con el uso de la violencia imponen tributos con los que al final ellos se ven beneficiados. Quien no pague lo que le imponen, sufre las consecuencias.

Ante esta peste muchos de nuestros hermanos han decidido huir. ¿Cómo se puede hacer una vida cuando estos grupos nos la ponen tan difícil para salir adelante? ¿Cómo motivar a inversionistas a apostar por El Salvador cuando tenemos a este grupo desangrando al país? En efecto los políticos nos tienen de rodillas. La única alternativa es cambiarlos para que no veamos los mismos rostros después de las elecciones de 2015. ¿Pensó que los párrafos anteriores escribía sobre los pandilleros? Es pura coincidencia, quizás eso le deje algo en qué pensar.

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