Opinión

3 Abr 2013
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

No somos dueños de la vida del prójimo

La semana pasada muchos vimos un signo de igualdad “=” en un fondo rojo por todos lados en las redes sociales. ¿De qué se trata esta “campaña? Gente que apoya a grupos LGBT (Lesbianas-Gays-Bisexuales-Transgéneros) querían hacer presión y conciencia sobre sus derechos, haciendo notar que el hecho que tengan preferencias sexuales distintas a lo que muchos consideran “normal” no los hace valer menos que los demás, ni mucho menos es una excusa para que, bajo la ley, se les de un trato distinto.La “Human Rights Campaign” o Campaña de Derechos Humanos también busca mejorar la vida del grupo LGBT en su ambiente laboral, eliminando preconcepciones sociales por medio de educación y el apoyo a funcionarios públicos tolerantes.

El Salvador es un país cristiano en su gran mayoría. También nos caracterizamos por ser bastante conservadores. La mayoría de gente rechaza de entrada la idea que las parejas que no sean heterosexuales contraigan matrimonio o “unión civil”. Generalmente quienes se oponen a estas uniones civiles son cristianos, que usan argumentos teológicos para defender su postura.

Esto estuviera bien si estos grupos estuvieran demandando a la iglesia que se les reconociera el matrimonio, sin embargo lo que se está demandando son los derechos que vienen con la unión civil, y que no se les trate distinto de cualquier otro matrimonio. Si estuvieran pidiendo que la iglesia los aceptara, la misma iglesia está en todo su derecho de rechazarlos. Sin embargo no creo que sea el caso del Estado, ya  que por Constitución (Art. 3) todas las personas son iguales ante la ley.

Afortunadamente vivimos en una sociedad libre, donde a nadie le debería de importar lo que otras personas hagan siempre y cuando esto no vulnere nuestros derechos. También vivimos en un Estado laico, donde las leyes, aunque pueden coincidir en ocasiones con códigos morales religiosos, son ajenos a los mismos. Acá es donde recae la importancia de la Constitución, la cual defiende los derechos del individuo de cualquier tipo de discriminación de las mayorías, sea esta por raza, sexo, etc.

¿Cómo así? La Constitución está en lo más alto de la famosa pirámide de Kelsen, es decir, las normas constitucionales son las de mayor jerarquía, y defienden derechos básicos de las personas. ¿Cómo son protegidos de la mayoría? Si yo tengo un carro y de la nada al 51% de la gente se le ocurre votar para que me quiten el carro para ponerlo a disposición del público, la Constitución me proteje. Aunque la mayoría de la gente, por medio de la democracia, quiera expropiar mi carro, la Constitución defiende mi derecho a la propiedad privada, les guste o no le guste.Lo mismo aplica para las uniones civiles. Solo porque a un grupo (mayoritario) de personas no les guste un comportamiento o preferencias sexuales de otro grupo, no pueden prohibirlo ni coartar a estos grupos de sus derechos civiles.

En otra época se veía la esclavitud como algo normal, natural. También la opresión de las mujeres, sin voz ni voto, como el “deber ser” de cualquier sociedad. Las ideas de las libertades han ido evolucionando, y lo que antes se rechazaba rotundamente, como una mujer votando o un hombre de raza negra compartiendo una mesa con un blanco, ahora es perfectamente aceptable. A lo mejor tomará tiempo para que aprendamos, como lo hicimos con la raza y el sexo, a no discriminar por preferencias sexuales. No pretendamos ser dueños de las demás personas, ni coartar sus libertades.

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