Opinión

12 Sep 2014
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

No hay fuerza tan incisiva como la ejercida por la ciudadanía

La corrupción hará fiesta solo si el pueblo lo permite; yo no lo quiero permitir.

En El Salvador han surgido tantas luchas de las cuales se han obtenido resultados favorables a través de la influencia y movilización del pueblo. He aquí algunos ejemplos de casos recientes que comprueban la afirmación anterior.

–          La presión de la sociedad influyó para que los diputados de la Asamblea Legislativa atendieran aquella sentencia de la Sala de lo Constitucional, eligiendo la nueva legislatura a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General de la República, cuando la anterior legislatura había hecho esa elección en dos ocasiones.

–          La influencia social fue de vital importancia cuando la Asamblea Legislativa derogó el decreto 743 en el cual se obligaba a los magistrados de la Sala de lo Constitucional a emitir sus resoluciones por unanimidad. Dicho decreto había sido aprobado días antes.

–          El pronunciamiento de la población en contra de la reforma a la Ley de Acceso a la Información Pública en la cual se facultaba a ciertos funcionarios a mantener en reserva determinada información, y que prácticamente obligó al entonces presidente Mauricio Funes a vetar ese decreto.

–          La indignación de la afición provocó que la prensa deportiva iniciara profundas investigaciones acerca de sospechas de arreglo de partidos de fútbol, proceso que culminó con la sanción de muchos exjugadores de la selección salvadoreña, inhabilitándolos de ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol de por vida.

–          El asombro que percibió la sociedad al ver en televisión a Francisco Guillermo Flores Pérez siendo entrevistado por diputados de la Asamblea Legislativa y no pudiendo explicar cuál fue el destino de los millones de dólares que recibió de parte del gobierno de Taiwán durante su período presidencial.

Lo destacable de los anteriores acontecimientos es que en cada ocasión se consolida el poder que tiene el pueblo al manifestarse y demostrar su rechazo a las prácticas arbitrarias, intolerables e ilegales que realizan los funcionarios o cualquier persona a quien se le confía realizar una labor destacable y transparente. Con la influencia de la presión popular, la Fiscalía General de la República inició las investigaciones en contra del expresidente Francisco Flores y la misma sociedad iba recordando los días que faltaban para que prescribieran los supuestos delitos indagados, hasta que se logró judicializar su caso al presentar el requerimiento fiscal y posteriormente celebrar audiencia inicial en la que se dictó detención provisional y se ordenó su captura.

Han pasado meses en los que las autoridades de seguridad pública supuestamente lo estuvieron buscando, hasta que el expresidente sorprendió a todos al presentarse “voluntariamente” al Juzgado. Esto se traduce en revés para los intereses de la sociedad ya que, horas después, el juez que ventila el proceso lo mandó a descansar a su casa y disfrutar de todas las comodidades y lujos financiados. ¿Por Taiwán? ¿A costillas de los damnificados por los terremotos?

Este suceso pasó a la historia en El Salvador como el primer expresidente de la República procesado por actos de corrupción. Ahora, ¿se ha avanzado al evitar la impunidad en los delitos de cuello blanco? Sí, pero el proceso penal apenas comienza y es donde una vez más, la presión proveniente de la sociedad se tiene que hacer sentir para no permitir acuerdos debajo de la mesa y así estar expectantes en cada paso que se dé.

La corrupción hará fiesta solo si el pueblo lo permite; yo no lo quiero permitir.

22 Sep 2017
Nuevos desafíos
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

Nuevos desafíos

21 Sep 2017
Jóvenes trabajando para jóvenes
Opinión | Por: Eduardo Rosales

Jóvenes trabajando para jóvenes

21 Sep 2017
Odio o amor por la patria
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Odio o amor por la patria

20 Sep 2017
Medicina natural alternativa ¿Marihuana?
Opinión | Por: Verónica Ruiz

Medicina natural alternativa ¿Marihuana?