Opinión

9 Feb 2015
Opinión | Por: Daniel Mejía

Necesitamos una juventud que piense

De leer, a observar; de observar a escuchar y de escuchar a analizar y después a formar nuestro propio criterio y elegir nuestros gobernantes, quienes tomaran las riendas del país durante los próximos años.

Es algo rutinario el escuchar a personas quejarse de las leyes, no estar  de acuerdo con las decisiones tomadas por los diputados, al igual que ciudadanos en total desacuerdo con la gestión de su actual alcalde. Pero ¿qué hacemos nosotros como jóvenes para que esto cambie?

Son muchos los universitarios y las personas con una edad que ronda entre los 18 a 25 años, quienes  muestran un interés por la política de El Salvador. Lastimosamente, el enfoque de la mayoría de estos jóvenes es con un tinte partidario, lo cual se vuelve una historia ya conocida donde se olvidan los intereses del país y se transforman como siempre en intereses partidarios, haciendo que cualquier opinión vertida por parte de ellos pierda credibilidad.

De interesantes a descabelladas pueden ser las pláticas que se logren sostener con jóvenes involucrados en la política, o simplemente jóvenes quienes analizan de una manera independiente el contexto en cual estamos parados hoy. Un día de estos en clase escuchaba opiniones de algunos alumnos haciendo referencia al debate que sostuvieron los candidatos a alcaldes por el departamento de San Salvador. Escuché muy buenos argumentos, personas muy bien informadas, pero la historia se repite.

De qué nos sirven en nuestra sociedad personas preparadas, con un buen léxico, excelentes argumento y forma de analizar, y de muy buena manera, la realidad nacional cuando sus perspectivas son enfocadas a un cierto grupo y no a la población en general. ¿De qué nos sirve? Si esos jóvenes velan más por defender y actuar para su  movimiento o partido en lugar de hacerlo por la sociedad salvadoreña.

El Salvador necesita de la juventud, pero de una juventud que piense, que analice y que actué hacia un mismo fin, un solo interés. Es momento de velar por el futuro de esta nación y no por el futuro de un partido o de una bandera política.

Después de ver tantas entrevistas, debates, propuestas de candidatos a alcaldes y diputados en estos últimos días, me nace la interrogante ¿hasta cuándo el salvadoreño dejara de creer en las palabras y juzgará por los hechos en concreto? No necesitamos de “nuevas ideas” ni mucho menos que nos mientan que es “por amor a El Salvador”, necesitamos acciones, queremos menos palabras y más proyectos en marcha. Y no solo eso, sino que los concluyan y les den seguimiento, lo cual nos lleve a mantenerlo si dicho proyecto es bueno o quitarlo si es malo.

Ser joven no solo es amigos, diversión, cero preocupaciones. Ser joven es mucho más que eso. Es la etapa de definir quien sos como persona y en qué futuro te ves desarrollado. Escuchemos, observemos, analicemos, pero también actuemos.

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