Opinión

13 Abr 2017
Opinión | Por: Karen Vargas

¿Nace una familia de la orfandad?

La adopción de niños con discapacidad no es común en El Salvador, lo que va en contra del decreto número 282, artículo 29 de la Nueva Ley Especial de Adopción que establece que los niños y adolescentes con discapacidad pueden ser igualmente adoptados por una familia. Sin embargo, solo el 10% de niños con discapacidad son adoptados y el resto siguen institucionalizados, porque se cree que de esa manera se les protege.
Hace un par de meses tuve la oportunidad de conocer a una de las pocas jóvenes interesadas en adoptar a un niño en nuestro país. Fábrica de Sonrisas, el grupo de voluntarios con los que ella conoció el Hogar donde se encuentra el pequeño, se caracteriza por practicar la “risoterapia”. Este es un método que ellos utilizan para cambiar formas de pensamiento y percepciones, gracias a la estimulación de la risa.
El Hogar de niños “Padre Vito Guarato”, ubicado en Los Planes de Renderos, alberga a 125 niños con discapacidades mentales o físicas. El lugar está dividido en dormitorios, escuela, áreas de juegos, comedor, fisioterapias y lactantes. Se les llama lactantes, no por su edad, sino porque requieren de cuidados sumamente especiales; algunos no pueden ingerir alimentos sólidos, pero hay un equipo de nutricionistas, doctores y enfermeras que los atiende las 24 horas.
Creo que cualquiera al conversar con ella puede notar como se le facilita construirse ilusiones sobre aquel pequeño, que sonríe con la mirada en una silla de ruedas, y a la vez te das cuenta que la discapacidad del niño no es el principal obstáculo para realizar la adopción, sino el dinero. Porque se requiere de $450 a 500 dólares mensuales, con un aproximado de $100 más para las medicinas de control, eso sin contar si surge alguna emergencia o gasto inesperado. Como mínimo para cubrir con los gastos básicos al mes que demanda un niño con las enfermedades que tiene, me explicaba ella.
Según la Procuraduría General de la República, no es común que familias soliciten a adoptar a niños con discapacidad y esto se debe a que tener niños con capacidades especiales requiere de tiempo, tratamientos médicos y estar bien económicamente. Todo esto porque el sector público no cubre los gastos y los exámenes privados son caros, dinero que la mayoría de personas en el país no tiene. También, agregó que es una de las causas de que solo el 10% de los niños con discapacidad sean adoptados.
El reporte de la UNICEF, publicado en el año 2015, establece lo preocupante que es que un niño crezca institucionalizado porque se le quita el derecho que establece el artículo 80 de la LEPINA, a desarrollarse y ser criados en familia.
Así como el Hogar Padre Vito Guarato, hay muchos otros centros donde cada día esperan a personas interesadas en querer realizar adopciones a estos niños, a quienes se les alarga aún más su estancia en ese lugar. Estoy más que segura que esta joven voluntaria no es la única que se ha sensibilizado ante la situación y no será la última persona a la que uno de esos niños le robe el corazón. Sin embargo, no todos se encuentran con el valor suficiente de iniciar un proceso de adopción; pero, ¿qué ley debe aprobarse para que más niños no sigan esperando el derecho de tener una familia? O ¿qué instancia debe asumir la responsabilidad que más niños no se queden sin ser adoptados?

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