Opinión

13 Jul 2018
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

Mucho para aprender de Rusia 2018

A excepción de Inglaterra, los finalistas del Mundial Rusia 2018 llegaron invictos al sexto partido, a las semifinales. No fue casualidad ni porque “les tocó un grupo fácil”, ya que en ninguna competición hay alguien que participe y no vaya con mentalidad ganadora.

Muchos fracasamos en las quinielas, en apuestas o predicciones. Cuando digo que los resultados no son casualidad, me refiero a que hubo una pasión en cada equipo y un trabajo en conjunto que hizo varios partidos emocionantes, sino es que todos. ¿Quién iba a creer que Rusia llegaría hasta cuartos de final, dejando a España en octavos? Todos le apostaban en ese grupo al Egipto de Salah. Pensar que Alemania se quedaría en fase de grupos era algo ilógico, debido a sus jugadores experimentados. La mala suerte de Senegal que jugó muy bien y se quedó fuera porque a pesar de tener los mismos puntos que Japón, este le ganó por fair play y clasificó a octavos por tener menos tarjetas amarillas.

Enviados especiales de la FIFA analizaron que los cuatro que llegaron a las finales tuvieron virtudes que les benefició: en Francia, la versatilidad de acoplarse como equipo a distintos esquemas de juego; ellos adoptaron un estilo de juego en función del rival. En Bélgica predominó un espíritu de equipo, fueron 9 jugadores distintos que marcaron al menos un gol más un técnico que sacó lo mejor de cada uno, dejando en la banca a estrellas como Kompany o Mertens para apoyar y entrar de cambio. En Inglaterra, un equipo joven donde su portero y goleador tienen 24 años, pero que estos, junto a Sterling, con también 24 o Dele Alli con 22 años, supieron dominar su joven experiencia en el campo y ganar. Finalmente Croacia, liderada por Modric y Rakitic, del Real Madrid y Barcelona respectivamente, y el primero llamado a ser el Balón de Oro de la FIFA con 3 MVP dentro de todo el mundial, y su gran actuación con su equipo la temporada pasada, crearon un experimentado medio campo. Así fueron los mejores del mundial, funcionando como equipos y no como jugadores individuales.

Este no fue el Mundial para ver brillar a las estrellas, sino para ver brillar a las nuevas estrellas. Ver un Mbappé de Francia, con 19 años, que será el relevo generacional de Cristiano Ronaldo o Messi; olvidarse de que en España estaba una buena parte del Real Madrid y Barcelona, para ver el medio campo de Croacia; la gran delantera de Bélgica con Lukaku, De Bruyne y Hazard opacando a una feroz Alemania de Muller y Reus, o la Brasil de Neymar y Coutinho.

Este mundial demostró que a América le falta mucho por crecer en este deporte, pero también dejó actitudes en sus jugadores para no olvidar. Como la intensidad de Chicharito al cantar el Himno de México en el partido que ganaron a Alemania, o las lágrimas de Giménez de Uruguay a cinco minutos del final tras ir perdiendo 2-0 ante Francia y quedarse eliminada en octavos. Y las declaraciones de Baloy, el primer panameño en hacer gol en un Mundial e instar a su país a llevar un proceso desde las bases infantiles y exaltar el trabajo en equipo de su selección.

El futbol no lo es todo, pero mueve muchas pasiones y une a las personas. Como dijo Chicharito: “imaginémonos cosas chingonas”, dejemos de pensar que El Salvador es un fracaso, trabajemos por darle a este país mayor nivel, en cualquier cosa, cualquier ámbito… ¡Hagámoslo! Pasión y trabajo en equipo.

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