Opinión

17 May 2016
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

Mi experiencia como voluntaria en línea de las Naciones Unidas

Ya ni recuerdo cómo fue, pero un día (allá por el 2015), me di cuenta que podía invertir mí tiempo y aportar mis ideas a diferentes causas desde mi propio hogar. ¿Cómo podía lograr eso? Siendo voluntaria en línea del Programa de Voluntariado de las Naciones Unidas (VNU).  

Inmediatamente lo supe,  visité el sitio web “El servicio de voluntariado en línea del programa VNU” y quedé fascinada con todas las oportunidades existentes, muchas de ellas acorde a mi carrera y a las habilidades que poseo.

Desde ese momento, convertirme en voluntaria en línea fue una meta personal y a la vez un desafío, pues para la mayoría de oportunidades se requiere que el voluntario sea bilingüe. Esa fue una motivación más para seguir mejorando mi inglés.

A finales del 2015, un amigo compartió en su red social de facebook que estaba abierta la convocatoria para “desarrollar contenido de opinión en redes sociales sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” del portafolio de América Latina y el Caribe. Leí todos los requisitos y afortunadamente los cumplía, así que no dudé en enviar mi aplicación.

Recibí respuesta a inicios del 2016, pero algo muy chistoso sucedió en el proceso: la aplicación que llené era para República Dominicana y no para El Salvador.

En realidad, yo estuve consciente desde el inicio que había aplicado para ese país, porque no sabía que podía aplicar para El Salvador y porque en la página web decía que podían aplicar jóvenes de cualquier parte de Latinoamérica.

Además, esa oportunidad representaba un verdadero reto pues de ser aceptada, tendría el privilegio de apoyar desde El Pulgarcito de América a una causa en el país caribeño. En ese momento no tenía muy claro qué eran los 17 ODS, y que son parte de una agenda mundial.

Pues bien, la persona encargada de la selección de candidatos me dijo por correo electrónico que: “según lo visto en mi currículum vitae y mi aplicación, mi experiencia estaba más ligada a El Salvador que a República Dominicana, pero que él no tenía ningún problema en procesar mi aplicación para el país con el que me sintiera más cómoda”. A su vez me dijo que: “si creía conveniente, podía ingresar mis datos en la aplicación online correspondiente a El Salvador”.  Por supuesto no dudé en volver a llenar la aplicación, y esta vez sí llenaría la que correspondía a mi país.

A los días, recibí un correo donde me notificaban que no había sido seleccionada como voluntaria en línea para esa asignación, obviamente me sentí mal en un principio, pero sabía que tenía que aceptarlo.

Curiosamente, días después me enviaron otro correo donde decía que 30 Voluntarios en línea de diversas nacionalidades y en varios países de la región (entre ellos, yo incluida) seríamos los encargados de promover los ODS en América Latina y El Caribe.

Esto fue un poco extraño, pero analizando bien las cosas no fui seleccionada como voluntaria en línea de República Dominicana (por razones obvias) pero sí había sido aceptada como una de los dos voluntarios de El Salvador. Un poco loco todo esto ¿no?

Desde ese momento, comencé a vivir una experiencia que termina hoy precisamente. Estos 5 primeros meses del año, más de 30 jóvenes de América Latina y El Caribe hemos creado y compartido en las redes sociales contenido sobre los 17 ODS.

Nuestro objetivo durante todo este tiempo ha sido hacer consciencia de las diferentes problemáticas que aquejan nuestros países y hemos compartido un mensaje de esperanza de que sí es posible lograr un desarrollo sostenible si luchamos unidos por ello.

Al igual que los otros voluntarios, he aprendido muchísimo sobre cada ODS. Tuve la oportunidad de viajar a otros departamentos de mi país para conocer sobre temas como la educación de calidad. Asimismo pude entrevistar a jóvenes voluntarios que están defendiendo diferentes causas en El Salvador y también pude conocer más de cerca la realidad que viven otros países de la región.

Es cierto, hubo momentos que bajé la guardia y algunas semanas mi actividad fue menos comparada a otras semanas debido a diferentes ocupaciones. Pero sin duda alguna, esta fue una experiencia que marcó mi vida positivamente.

Doy gracias a Dios, al portafolio de América Latina y el Caribe y por supuesto, al programa de Voluntarios de las Naciones Unidas por la oportunidad que me brindaron.

La divulgación de los ODS no termina aquí.

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