Opinión

25 Jul 2018
Opinión | Por: Erick Hernández

Menos colores, más pensamiento crítico

Nuestro país se ha concentrado durante años en una lucha entre los rojos y los tricolor, un escenario que quedó marcado desde la guerra civil que sufrió El Salvador. Las peleas han sido mayoritariamente ideológicas, criticando más la forma de pensar del otro. Característica del claro bipartidismo que ha afrontado nuestro país.

Con el surgimiento de una tercera fuerza política que se considera tiene un gran apoyo, principalmente, por el descontento que se prolifera en nuestra sociedad con la partidocracia tradicional, la historia no cambia demasiado; solo que ahora en las redes sociales se pueden ver constantemente debates o ataques a la imagen de los miembros de los diferentes partidos, o personajes, que participan de alguna manera en la política. Claro, no está mal que las personas discutan y hablen de política, pero no está bien concentrarse tanto en destruir la imagen de una persona; acontecimiento que sucede por los dos bandos, que según las encuestas tienen mayor posibilidad de ganar.

El hecho de vivir en una sociedad polarizada nos ha marcado tan profundamente, que es difícil encontrar opiniones o perspectivas que trasciendan más allá de defender una ideología y propongan soluciones adecuadas a los problemas que afronta nuestro país. Hace mucho se dejó de buscar un buen gobierno que cubra las necesidades del pueblo, incluso por parte de aquellos cuyos ideales deberían llevarlos a ello.

La situación en la política es tan grave que muchos sienten apatía por proponer o participar en esta, dejando que los mismos corruptos de siempre ocupen los cargos. También, se añade el hecho de que para obtener una posibilidad de aspirar a un cargo como diputado, o alcalde, se necesita de contactos y apoyo dentro de los mismo partidos; lo que dificulta mucho más ejercer una democracia plena, donde cualquier ciudadano capacitado pueda hacer valer su derecho de aspirar a un cargo público.

Estamos tan concentrados en atacar a un partido o a una persona, que no llegamos a pensar en los problemas y a proponer soluciones. La política ya no está para que un grupo selecto de cierto partido decida adónde invertir y qué problema resolver, con base a sus intereses en lugar de prioridades. La sociedad debe empezar a cambiar por sí misma, proponer más, criticar con fundamentos, tomar acciones en base a principios, protestar de manera pacífica cuando sea necesario, informarse de todos los medios posibles, abrirse a nuevas ideas u otras formas de pensamiento.

Vamos a progresar como sociedad cuando aprendamos que todos pensamos diferente y que el diálogo es la mejor herramienta para forjar el mejor camino. Cuando logremos decidir entre todos, aun siendo de diferentes ideologías, las mejores propuestas en base a la situación que afronta nuestro país. El conjunto de personas trabajando juntos es lo que llevará a un mejor El Salvador.

El hecho que exista un presidente de derecha o izquierda no es una limitante, porque la democracia por sí misma es representativa, pero nunca absoluta. Siempre habrá personas descontentas que piensen diferente, cuya función debería ser un apoyo para que el gobierno regente tome las mejores decisiones y no para impedir que este trabaje.

Quizás no ahora, ni en cinco o diez años, pero una sociedad más crítica sí puede existir. Partiendo de que un pueblo necesita estar bien instruido para tener fuerza y saber velar por sus derechos, y cumplir sus deberes; ya que, mediante la educación, tanto formal como vivencial, las personas se vuelven libres y críticas de pensamiento.

“La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social”John Fitzgerald Kennedy

 

 

 

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