Opinión

31 Jul 2017
Opinión | Por: Karen López

Me niego a seguir aprendiendo junto a un pupitre y un pizarrón

33.9 billones es el presupuesto en 2017 para educación en El Salvador. Cientos de veces se han pedido al gobierno aumentar el monto. No necesitamos buenas intenciones. Queremos acciones que hagan un cambio, no que consuelen el sufrimiento que dejan entre líneas la escases de un sistema que puede ser mejor.

Pensamos mucho para actuar. ¿Hace cuántos años la educación ha sido la misma? El Ministerio de Educación ha implementado nuevas acciones, capacitaciones a docentes y especializaciones en varias ramas. Lo que nuestros estudiantes necesitan es una innovación continua. Metodologías de educación  que se complemente con las generaciones. Niños con iguales oportunidades de aprender de los mejores.

Una educación a partir de experiencias que les haga descubrir el mundo, haciéndolo. El Salvador del 24 al 28 de julio llevó acabo el  “9° Congreso Mundial para el Talento de la Niñez”.  La Delegación Salvadoreña de la Fundación ELIC, Escuelas Libres de Investigación Científica para Niños, en unión con las diversas Instituciones Científicas, Académicas y Culturales que la respaldan coordinaron esfuerzos y lo desarrollaron con la participación de ponentes nacionales e internacionales que comparten su conocimiento con otros profesionales y nos hace recordar una, y otra vez en lo mucho que nos falta por trabajar para tener una educación integral para los niños y niñas de El Salvador.

La calidad nos compromete hacer mejor. La combinación de una educación formal, tradicional, con una integral y experimental. Es un equilibrio fundamental para erradicar una educación monótona y lineal.

Personas en cada rincón de nuestro país nos seguimos preguntando si hay otra mejor forma de aprender y la respuesta es sí. Años enteros vivimos frente a un pizarrón y a nuestro eterno pupitre. Pero, en realidad, hay mucho más lejos de eso.

Según Noelia Jiménez, en su página Habilitas Educación, explica que para aportar en la formación es importante implementar nuevas formas de trabajo: aulas más creativas e interactivas. Seamos guías, no repetidoras de palabras. Trabajemos con el firme propósito de impactar la vida de todas aquellas personas que quieren aprender.

Estas iniciativas de innovación y motivación del alumnado no serían posibles sin un cuerpo docente abierto a este tipo de cambio. Las aulas donde hemos estudiado poco han cambiado respecto a las de nuestros padres y abuelos. Son los propios docentes los que tienen que ser pioneros en este tipo de iniciativas y regenerar un ámbito, el educativo, donde no se han llevado a cabo grandes cambios.

Paremos esta educación monótona y lineal.

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