Opinión

22 May 2018
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

¡¡María, gracias por ser nuestra madre!!

Dando seguimiento al mes caracterizado por ser de las madres y de la Virgen, deseo en esta ocasión escribir lo que representa o es María para mí y para muchos hijos. Es  signo de amor, cariño, compasión, comprensión de madre, felicidad, guía para llegar a Dios, luz en todo momento, paz, ternura, mamá al 100% de Dios y de nosotros pecadores, consejo, consuelo, confianza, esperanza, trato igualitario y único para cada hijo; entre muchos signos más.

En el momento en el que Jesús estaba crucificado en la cruz por amor a cada uno de nosotros, le dijo a su discípulo más amado (Juan) He ahí a tu Madre” (Jn 19, 26-27). Lo cual significa que todos podemos confiar y amar a la Virgen como nuestra madre en todo momento, ya sea en las buenas o en los momentos de tristeza y malos, porque ella al igual que Dios está SIEMPRE con cada hijo para que no nos perdamos.

Muchas veces, quizás las madres terrenales no son como quisiéramos los hijos, por diferentes razones, como, por ejemplo: tuvieron el deseo de abortarnos; hay falta de comunicación; no está pendiente de los hijos por pasar en los aparatos electrónicos; han dejado a los hijos abandonados en un orfanato; por la injusticia, regaños, castigos, golpes o muchas razones más. Pero, es ahí donde nuestra madre del cielo nos cuida, nos da paz si se la pedimos, felicidad, consuelo, confianza, amor y energía para salir adelante a pesar de las peores dificultades que vivamos.

María siempre ha sido para mí una madre, en quien he confiado y lo sigo haciendo. La amo, sé que Dios y ella nunca me dejan solo; a pesar de todos los obstáculos, cosas negativas, males y tentaciones de darme por vencido. Soy de la idea que ellos siempre están en las buenas y en las malas conmigo; sé que por medio de la oración puedo hablar con ellos, aunque no los vea físicamente y en la Santa Eucaristía o en el Santo Rosario.

En la realidad que vivimos, tanto en El Salvador como en el mundo, es bien difícil vivir el día a día por la seguridad, la economía, la violencia en la sociedad y en la familia, la falta de comunicación, en la que ya no existen las relaciones interpersonales, hablamos más con los aparatos electrónicos que con las personas. Gracias a Dios, esta realidad ha hecho más fácil hacer oración y buscar tranquilidad, amor, paz, confianza en Dios y en la Virgen, ya que hoy podemos encontrar en YouTube, Facebook, WhatsApp una gran variedad de oraciones o libros; Hora Santa con el Santísimo y la Santa Eucaristía en vivo; entre muchas formas más para hablar con Dios.

Otra forma en la que podemos ver a Dios y a la Virgen es haciendo obras de misericordia. Cuando aquella persona humilde a la que le damos amor, ayuda, felicidad, consejo, cariño, ternura, comida, ropa, la palabra de Dios y otras cosas más que parecen sencillas pero son grandes, nos da las gracias o nos agradece con una sonrisa; ahí se ve el amor de Dios y de nuestra madre. Los podemos encontrar y servir en el prójimo.

 

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