Opinión

19 Feb 2015
Opinión | Por: Herbert Escoto

Los jingles electorales no son propuestas

Le sugiero al votante que dedique unos minutos de su día a estudiar las propuestas de los candidatos y evitar escuchar los jingles electorales, de modo que su voto se vea influenciado únicamente por la capacidad de convencimiento que tiene el candidato.

A pocos días de las elecciones aumentan los jingles, spots y vallas publicitarias electorales de diputados y alcaldes pidiendo el voto de los ciudadanos. Desde el jingle pegajoso de Arena (juntos podemos), en el cual la derecha propone corregir el rumbo del país pero cada quien por su lado; así como la retrógrada y atrevida propuesta de GANA de implementar la pena de muerte (prohibida por la Constitución), hasta la candidatura de Hilda María Jiménez (del PCN) con el eslogan “mi lucha por la justicia continúa” buscando votos a través del caso de su fallecida hija Katya Miranda.

Sin faltar la millonaria campaña del FMLN, importada desde Brasil, titulada “trabajamos a tu favor”, que debería llamarse en realidad “trabajamos a mi favor” por su incansable batalla en favorecer intereses particulares y partidarios. La campaña electoral está llena de esperanza, perfección y honradez.

En esta campaña, al igual que en las pasadas, lo que más abunda son caras maquilladas, escenarios montados por agencias, micrófonos y reflectores escondidos, asesores de imagen y comunicación. Lo que menos se advierte son propuestas concretas, salvo algunos candidatos que han logrado presentar una agenda política muy profesional. Con toda esta realidad los ciudadanos tenemos pocas razones por las cuales votar de forma convencida.

¿Por qué deberíamos votar en las próximas elecciones? Podríamos decir que por mandato constitucional o por querer formar parte de una fiesta cívica. También por darle apoyo a un partido independientemente de la cualificación de sus candidatos, sin embargo, hay muchas personas que no se tragan el cuento y prefieren no ir a votar o anular su voto. Una de las razones por la cual se debería votar es porque el ciudadano está informado y convencido de una opción electoral

Para que haya un voto informado la responsabilidad recae en dos partes: en el votante y en la oferta electoral. El primero debe encargarse de recolectar la información tomando la iniciativa él mismo, sin necesidad de que se den en bandeja de entrada. Para ello, es necesario formar al ciudadano a ser más activo en la política de un país. El segundo es el que carga con un poco más de responsabilidad, ya que al ser el que oferta una opción es, al menos, el que está moralmente obligado a proponer agendas que permitan la construcción de un voto informado.

Ese voto se construye a partir de un control entre las propuestas y las necesidades personales y necesidades colectivas que el votante identifica estudiando la realidad. Si estas propuestas y las necesidades se acoplan entonces se tiene una opción idónea y conveniente, tanto para el votante como para el país. Una vez realizado este control y habiendo obtenido toda la información posible sobre las opciones existentes, el votante ya se encuentra en la capacidad de decantarse por un candidato. Lo que no debe ocurrir es que el votante se incline por un candidato debido a la influencia que tuvo por el mejor jingle electoral creado.

Le sugiero al votante que dedique unos minutos de su día a estudiar las propuestas de los candidatos y evitar escuchar los jingles electorales, de modo que su voto se vea influenciado únicamente por la capacidad de convencimiento que tiene el candidato a través de propuestas reales y concretas. No se deje llevar por la euforia que provoca el trabajo de los publicistas.

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