Opinión

19 Sep 2018
Opinión | Por: Juan Carlos Menjívar

Los colores del cambio

GANA ha muerto, larga vida a GANA

 

Comencemos con la premisa lógica, las personas irán a votar pensando en Nuevas Ideas no en GANA. GANA no tiene una identidad política marcada. En teoría GANA es de derecha, pero en la práctica su brazo se ha torcido para todos lados; dependiendo de lo que fuera más conveniente en el momento. Se han sentido cómodos balanceándose en la cuerda floja y han hecho de las cuotas su modus operandi. De una u otra manera, GANA seguirá en el campo; no importa sí será como un taxi.

En una supuesta victoria del ex partido anaranjado, poco o nada será por la influencia de las bases políticas existentes, un partido vacío y dependiente de una figura. El GANA antiguo ha muerto; sus colores, emblemas y estructuras de poder se volvieron polvo y renacieron en un tono más azulado, con tal de mantener una imagen con la población que les permita seguir depredando la Asamblea Legislativa.

Para el FMLN y ARENA, GANA ha sido carta cara, dado su flexibilidad para comenzar la negociación con quien sea y sobre lo que sea, aunque convencer a sus figuras no ha sido nada sencillo.

Pero, tampoco podemos criticar únicamente a GANA por ignorar a sus figuras mediáticas y buscar rostros desvinculados de ellos; después de todo ARENA y FMLN también intentan desligar a sus candidatos de su historia política, en menor medida claro está. Al menos, lo candidatos de estos últimos si llegan a los eventos.

El cambio de color de GANA debe ser una muestra que, para algunos, antes que los ideales, la ambición puede estar muy por encima. Después de todo, si algo ha caracterizado a GANA es su facilidad para recibir a cualquier figura con suficiente popularidad y hambre de poder para que sus cuestionamientos pasen a segundo grado.

El nuevo tono celeste propone un partido renovado, alejado de sus cuestionamientos, limpios por obra y gracia de un mesías benevolente que considera que su imagen está alejada de todo miramiento. Sin embargo, es curioso como en el último evento de GANA se pusieron sus chalecos naranjas con orgullo.

GANA ha sido el vivo ejemplo de la política salvadoreña, una política basada en las conveniencias y el interés particular. Representa lo peor de ARENA y eso es decir mucho.  No dudo que siga dentro de la política salvadoreña por muchos años y que eso sea una premonición de nuestro futuro.

Dentro de sus fiestas, vítores y vistas del futuro será importante analizar la influencia que su candidato tendrá en ellos, y viceversa. Un candidato soso en temas controversiales, que prefiere el silencio a acercarse a cualquier postura. Se encuentra postulado por un partido que su máxima figura nunca ha callado su discurso provida exceptuando si son pandilleros, al menos en temas de coherencia si comparten formas.

 

 

 

 

 

 

 

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