Opinión

12 Jul 2017
Opinión | Por: Caleb Padilla

Las luces de que se apagan en El Salvador

Muchos, al leer el título de este artículo, pensarán en la energía eléctrica que cada día se encarece más con cada impuesto que se le sigue sumando. Parece que con los años las energías alternativas como la solar, la eólica, la hidráulica y la geotérmica, van siendo la mejor opción para poder subsistir; aunque lastimosamente quienes controlan la energía en nuestro país quieren apoderarse de ella. No permiten que cada persona pueda abastecerse de estos recursos que nuestro planeta nos ha dejado, y el Sol nos brinda todos los días. Se quieren imponer obstáculos para que los hogares siempre dependan de las grandes empresas que abastecen de energía, para seguirnos sacando dinero, para que siempre dependamos de otros, para que cada mes nos lleguen cobros injustos y que nadie regula. Pero no me refiero a este tipo de luces que se apagan en nuestro país, aunque ocupan el mismo modelo de establecer dependencia hacía otros y no abastecerse a sí mismos de esta luz.

Todos hemos visto a las luciérnagas en noches de invierno. Podemos contar cientos de ellas brillando en la oscuridad, cuando son libres y vuelan, cuando no dependen de alguien para brillar o apagarse. Lastimosamente, esto es lo que sucede en nuestro país con niños, jóvenes y adultos. Nos han impuesto un sistema que nos iba a decir si brillar o no, que nos diera por cuánto tiempo y a dónde, o simplemente nunca hacerlo.

Me da tristeza llegar a las zonas rurales y apreciar cuanto potencial existe para desarrollar grandes líderes, pero nuestro sistema educativo solo se enfoca en crear seguidores y apagar a los que parecen llevar buenas cualidades de liderazgo. Da tristeza ver tantos jóvenes que pudieron ser líderes, pero nunca se les dio una oportunidad, nunca se les inspiró, nunca nadie buscó desarrollar sus habilidades. Da tristeza ver personas adultas y mayores que pudieron serlo, pero que nunca descubrieron lo que podían haber logrado en un sistema que solo busca que las sociedad dependa de las instituciones, de los gobiernos, de los partidos políticos y de aquellos que se ponen mascaras de líderes o de súper héroes.

Es como consecuencia de este oportunismo que nuestro país cada día se hunde, cada día apaga las luces de muchos que podían haber llevado a otros a brillar y se encarga de frustrar cualquier esfuerzo. Aquellos con habilidades solo sirven para ser esclavos del sistema, obedientes servidores de un sistema injusto y corrupto, de un verdadero y putrefacto entorno lleno de contaminación social, donde depende de tu lugar de nacimiento o de la falsa “clase social” con la que te clasifican. Entonces, tenés oportunidades de brillar, pero solo donde los que manejan este sistema quieren que lo hagas.

Por ello es que estamos llamados a reparar las luces apagadas, a encender aquellas que se apagaron hace mucho, a encender más fuerte aquellas que inician. Nosotros no dependemos del sistema para transformarlo, sino que el sistema depende de nosotros para realizar esos cambios.

Necesita de aquellos que no permiten ser manipulados por el sistema, aquellos que hemos despertado y quitado la venda de los ojos para ver la realidad de cómo han querido manipular a nuestra sociedad dándonos falsas “desesperanzas”, diciéndonos que somos pobrecitos, que tenemos que mendigar a otros para lograr algo, que debemos esperar las decisiones de otros para trabajar, que somos tercermundistas y que por eso no podemos hacer más, que somos víctimas de todo.

Te invito para que te des cuenta que podés realizar cambios de manera individual, no necesitas estar dependiendo del sistema para hacerlo. Que podés crear tus propias oportunidades, que podes soñar y lograrlo. No te dejes engañar por aquellos que quieren que sigas siendo víctima. Nuestro país aún tiene esperanza y la tiene puesta en nosotros no en los partidos políticos.

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