Opinión

27 Abr 2018
Opinión | Por: Juan Carlos Menjívar

La urgencia del referéndum

La mayoría de las veces la solución a los problemas es la más simple. Es ridículo el nivel de controversia que se arma en torno a los temas más triviales. Es ridículo como en El Salvador no se puede avanzar en ciertos temas, porque nuestros legisladores son demasiado conservadores. Es ridículo como después de tantos años seguimos con los mismos problemas. Ver protestas en contra, o a favor, de la regulación del aborto en frente del portón de la Asamblea es simplemente ridículo.

Ya se sabe que para la cúpula de los partidos de derecha los temas progresistas están prohibidos y por ende, los legisladores de esos partidos no pueden expresar libremente sus ideas en este tipo de temas; muchas veces un legislador no puede compartir todos sus pensamientos, debido a la presión de su partido. Esto no es algo nuevo por lo mismo es sorprendente que durante tantos años no hayan visto al referéndum como su oasis en el desierto.

Es fácil invocar la figura del referéndum, pero difícil de aplicar y más difícil aun de aplicar correctamente. Llamar a la gente a votar no es complicado, pero genera miedo dentro de legislativo y más en un país de corte conservador. Y es que la sola mención de la palabra hace que automáticamente tomes como ejemplo a los países sudamericanos, donde más se ha explotado este mecanismo.

El referéndum podría ser la solución al grave problema de credibilidad que enfrentan los partidos políticos. Llamando al pueblo a votar puedes lavarte las manos de las consecuencias del voto, después de todo no fuiste tú quien tomó la decisión, sino que el pueblo.  El pueblo debe tener el derecho de poder emitir su opinión, basta de instituciones que pregonan representar a los salvadoreños; es necesario que se demuestre en las urnas.

La democracia representativa es favorable en la mayoría de las situaciones, pero no debemos olvidar las instituciones de la democracia directa. Podemos tomar de ejemplo a Irlanda, quien, en su Constitución, la celebración del referéndum es obligatoria para cualquier reforma constitucional. El referéndum da a la sociedad la oportunidad de emitir su opinión sobre una decisión política, eso significa una oportunidad para tener ciudadanos informados, donde la “campaña electoral” se encargue de informar las ventajas y desventajas de cada una de las opciones, y de formar una sociedad políticamente responsable.

Sin embargo, este tipo de mecanismo sólo debería ser válido para aquellos temas, donde la ideología impida llegar a un acuerdo; donde una población como la nuestra pueda participar. Somos una sociedad llena de prejuicios y valoraciones morales, y eso tiene como consecuencia un Órgano Legislativo más interesado en mantener principios que favorecer al crecimiento de El Salvador. Una sociedad civil segada por su entendimiento de lo correcto solo propicia atraso y silencio. El Salvador se caracteriza por estar atrasado en políticas públicas, el primer paso para mejorar puede estar en una mejor regulación del referéndum.

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