Opinión

30 Oct 2013
Opinión | Por: Carlos Segura

La protesta diplomática de Arabia Saudita

El pasado 18 de octubre, el Gobierno de Arabia Saudita renunció a ocupar un asiento temporal en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para protestar contra “la impotencia” del organismo ante los conflictos en Oriente Medio, y en particular en Siria. Una decisión importante y controversial, sobre todo porque para ser elegido como miembro no permanente de dicho órgano, en general se necesita llevar a cabo una campaña diplomática de varios años por medio de Embajadas alrededor del mundo y Misiones Permanentes ante la ONU, para negociar los votos necesarios con otros gobiernos.

De manera oficial, la Cancillería de Arabia Saudita comunicó que “los mecanismos de trabajo y la doble moral en el Consejo de Seguridad le impiden cumplir con sus obligaciones y asumir sus responsabilidades a la hora de mantener la paz en el mundo”. La renuncia refleja la frustración no solo del gobierno saudí, sino que de muchos otros gobiernos y ciudadanos en el mundo.

En efecto, como lo indicaba en mi columna “Democratización de los asuntos globales”, la estructura actual del Consejo de Seguridad no refleja la evolución de la configuración internacional y la mayoría de los países miembros de la ONU se han pronunciado a favor de una democratización del Consejo. El derecho de veto de los cinco miembros permanentes (EE.UU., Francia, China, Rusia y Reino Unido) se ha convertido en un instrumento arbitrario que bloquea muchas resoluciones, aunque la mayoría de los miembros del consejo estén de acuerdo con ellas.

Por ejemplo, el Reino de Arabia Saudita apoya abiertamente a los rebeldes en Siria y desea que se sancione fuertemente al gobierno de el Assad, como lo desean muchos otros países a nivel mundial. Sin embargo, Rusia y China bloquearon tres veces las sanciones contra el régimen sirio, ya que ambos países tienen derecho de voto en el Consejo.

La Asamblea General de Naciones Unidas eligió recientemente a cinco miembros no permanentes del Consejo de Seguridad: Chile, Chad, Lituania, Nigeria y Arabia Saudita. Este último es el único que rechazó el asiento temporal, lo que constituye una acción sin precedentes en el seno de la ONU. Muchos diplomáticos han criticado dicha acción de protesta, ya que la califican de incoherente si lo que quiere Arabia Saudita es llegar a encontrar una solución diplomática en torno al caso sirio.

Bien dice el dicho, “Si no puedes contra el enemigo, únete a él”. ¿Sera que Arabia Saudita está tomando la estrategia correcta? ¿No será más coherente y lógico el aceptar ser parte del órgano más importante de la ONU, para poder estar al centro del debate y toma de decisiones, y poder así negociar y presentarle argumentos sólidos a los dos países que están bloqueando las sanciones contra Siria?

Solo el futuro dirá si esta estrategia es la adecuada o no. Lo que sí puedo afirmar, es que como diplomático, personalmente preferiría estar al centro del sistema y no afuera de él, ya que estando adentro es la única forma como se puede cambiar y hacer avanzar las cosas. Una sanción en contra de Siria no debe tomarse afuera, sino que adentro del Consejo de Seguridad. 

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