Opinión

25 Feb 2016
Opinión | Por: Óscar Melgar

La palestra política es un espectáculo desagradable

La realidad salvadoreña necesita de funcionarios dedicados a servir por amor al país y no por el amor al dinero. Donde sus responsabilidades se conviertan en obras trasparentes para todos y todas, donde la tolerancia y la honradez sean distintivos permanentes de su trabajo.

Cada día me sorprendo más de las actitudes irresponsables, populistas y oportunistas de muchos políticos, funcionarios públicos y medios de comunicación hacia la sociedad salvadoreña las cuales, crean dependencia, intolerancia y una fuerte polarización. Los verdaderos acontecimientos de la realidad salvadoreña parecen un fenómeno paralelo para muchos de ellos, que sin lugar a dudas, no conviven en las condiciones de inseguridad y violencia que una persona fuera de ese estatus posee.

Indigna el saber que mientras miles de personas viven en la miseria (en El Salvador la tasa de incidencia de la pobreza al 2014 según datos del Banco Mundial fue 31,8%), los políticos malgastan nuestro dinero con absurdos pretextos. Ejemplo de ello, cuando la diputada del partido PCN, Cristina López, cuyo descaro asciende a grandes niveles, no asistió a las sesiones en las comisiones correspondientes por realizar sus entrenos pero, sí cobraba su sueldo. También y más reciente, fue la aparición del diputado Medardo González que en plena hora de trabajo decidió asistir a apoyar al Alcalde de San Salvador, en un evento cuya presencia no era necesaria y cuando se le pregunto qué hacía ahí, omitió dar opinión. Se adhiere a esta lista, un diputado cuyo trabajo como edil fue deficiente e incapaz; además de, quienes se encuentran ahí desde hace siglos, y cuya tan “valorada experiencia” ha servido para establecer consensos y acuerdos para el “beneficio” de todas y todos los salvadoreños.

Indigna también, que tengamos algunos medios de comunicación que se encuentren a disposición de los poderes económicos y que en muchas ocasiones ayuden a mostrar la realidad según les convenga. Es curioso que uno de los periódicos de mayor circulación en el país destaque las palabras que con tanta convicción dijo el hijo de un ex presidente en defensa de su padre, en su propio funeral sin embargo, omita el hecho de hacer noticia con un video que ha circulado en la web que alude a las actitudes hipócritas del partido al que dicho funcionario pertenecía. ¿Realidad completa o parcial? ¿Con qué propósitos? Los medios de comunicación politizados en El Salvador son definitivamente una herramienta para construir y destruir imágenes en el colectivo, que dependen del interés particular de unos pocos con la mayoría.

Y qué decir de otros ex funcionarios públicos que se han encontrado bajo la lupa por “supuestos enriquecimientos ilícitos” entre los cuales podemos encontrar ministros, alcaldes, e incluso ex presidentes de la República. Así como estos, muchos otros más casos que ejemplifican la inmadurez política de quienes deberían servir al país, con su notoria honradez e instrucción.

Vale la pena decir que existen pocos funcionarios y ex funcionarios que se han dado a la tarea de servir honradamente a su país, en especial a los sectores más vulnerables, cuyo trabajo pasa desapercibido muchas veces por todos. Pero es en su humildad y responsabilidad donde reside su mayor logro.

La realidad salvadoreña necesita de funcionarios dedicados a servir por amor al país y no por el amor al dinero. Donde sus responsabilidades se conviertan en obras trasparentes para todos y todas, donde la tolerancia y la honradez sean distintivos permanentes de su trabajo. Sin embargo la palestra política salvadoreña se convierte cada vez más en un espectáculo irónico, inmaduro y desagradable. Mientras se vive en una país con decenas de muertes al día a consecuencia de la violencia, cientos emigran en la búsqueda de mejores oportunidades fueras de las fronteras. Y algunos que se quedan, destapan su orgullo político por defender a capa y espada a sus líderes políticos que al fin y al cabo, luchan en su mayoría, por sus propios intereses.

Usted estimado lector pude verificar mucho de estos hechos por diversas fuentes y construirse su propia idea de lo que sucede. Lamentablemente mientras usted y yo debatimos en la red social, muchos de nuestros políticos siguen haciéndose ricos a costa mía y suya. Por eso, nuestra responsabilidad civil se ve materializada en el poco interés que mostramos por exigir a nuestros políticos acciones concretas, sin excepción alguna, para que trabajen en la construcción de acciones reales que nos permitan tener a todos y todas un mejor país.

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