Opinión

18 Abr 2013
Opinión | Por: Juan Martínez

La oportunidad de empleo de Tanaka san

 

 A la sombra de la monumental torre Sky Tree en Tokio, existe un lugar que muy pocos japoneses han visitado. Sanya, que en la década de los noventas sería habitada por más de 500 indigentes, es el barrio pobre más grande de Japón. Hombres de diversos lugares llegan este lugar sin un trabajo ni familia y se unen a las filas de desposeídos que duermen en las calles del lugar. Cada mañana se reúnen en una oficina de búsqueda de empleo, la cual con mucha suerte los asignará a un trabajo (probablemente de construcción) solo para el día. Quienes se han mantenido libres del alcohol podrán acceder a los beneficios del sistema de asistencia social japonés y podrán conseguir alimento y pagarse un lugar para pasar la noche. Los muchos que no tienen suerte, puede que consigan un trabajo ofrecido por miembros de la mafia, quienes durante los noventas llegaron a ser actores importantes del mercado laboral del área. No es raro que no se consiga nada y toque dormir en el piso del mercado local, donde muy pocos negocios están abiertos.

 

Los habitantes de Sanya no se molestan cuando ven a un extranjero en el barrio; algunos incluso tratan de ayudarte a ubicar la estación de tren más cercana o simplemente tratan de entablar una conversación, saber de dónde venís y qué hacés en Japón. Por el contrario, la intrusión de otro japonés que no pertenezca a la zona es vista con recelo y puede ser riesgosa para el visitante. La razón de esta paradójica actitud es simple: la pobreza propia se vuelve vergonzosa ante los ojos de otros que no dependen de la caridad para vivir. Y esta vergüenza pone a muchos bajo el control del alcohol y destruye sus ganas de vivir.

 

Si se viaja unos 20 minutos por tren en dirección a la Torre Tokyo, a la salida de la estación de Tamachi se encuentra un escenario más esperanzador. Entre las multitudes de empleados de oficina, muchos pertenecientes a compañías japonesas de talla mundial, se puede encontrar a un indigente llamado Tanaka. Junto a él, una mesa llena de copias de la revista The Big Issue, las cuales anuncia en voz alta, vendiendo con su mejor sonrisa a los apurados trabajadores. The Big Issue es una revista lanzada en 1991 en Londres y cuya versión japonesa se estableció en 2003. La mecánica es simple: Tanaka san se acercó a esta organización y demostró que no tiene dónde vivir. Tras un proceso de inducción y firmar un código de conducta, se le dio un cierto número de copias gratuitas de la revista, las cuales él puede vender al precio establecido. Luego, él puede adquirir nuevas copias a cierto costo, venderlas y quedarse con la ganancia, que suele ser un 50% del precio de venta. Poco a poco su vida se va estabilizando, y algún día logrará asegurarse un lugar para vivir.

 

Tanaka san no se avergüenza entre las multitudes de hombres de negocios ¿por qué debería hacerlo? ¡Él es uno de ellos! La visión de Tanaka san, y de los muchos beneficiarios de la revista, es diferente. Tanaka san puede ser un indigente, pero gracias a The Big Issue, él tiene un negocio con el cual pone su propia vida bajo control, lo que hace con notable entusiasmo. Controles de precios y de tasas de interés e incrementos al salario mínimo son medidas que tratan de hacernos menos pobres, pero no intentan hacernos más ricos. Lastimosamente estos temas son los que dominan la agenda pública. Claro, generar crecimiento económico requiere más análisis que simplemente presionar el botón del salario mínimo.

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