Opinión

15 Sep 2017
Opinión | Por: Juan Carlos Menjívar

La lucha de un no partidario

Hace ya dos años que tuvimos la última jornada electoral, El Salvador nos necesitaba de nuevo para elegir al Órgano Legislativo de turno. La capital, fiel a su estilo icónico y glamoroso, se llevaba todos los reflectores, aquí es donde realmente se decide quién gana la lucha. Teníamos 193 opciones para elegir a los diputados de los próximos tres años, 8 partidos políticos se disputaban 24 escaños para la Asamblea, pero únicamente 192 opciones eran de ellos. Había una persona, un elemento nuevo y extraño en la fórmula, alguien se armó de valor y emprendió una lucha por sentirse incluido en el círculo político, que hasta esa fecha lo había ignorado. El resultado podemos verlo hasta la fecha, no recuerdo como se llamaba.

Pero no murió solo, 1,802 votos lo acompañaron en su muerte anunciada. El pueblo salvadoreño es como un niño con un arma, no ha terminado de entender lo que tiene entre manos, cuando ya se ha disparado en la cara. 281,978 votos para ARENA y unos 260,414 para el FMLN, equivalente a 11 y 10 diputados, respectivamente. Más de 500 mil votos para los partidos de siempre, diputados que en su mayoría pasarán sin pena, ni gloria por el Salón Azul; a menos, claro, que salga un pleitista, esos siempre le caen bien a la gente y como una mala hierba, echa raíces y se sujeta de todo lo que encuentra para continuar en su lugar

Nos quejamos de la polarización, pero nos encanta discutir con nuestros enemigos políticos. Y ver ¿quién es más incompetente? O ¿quién tiene el candidato más inepto? Nos sentimos grandes cuando al partido con el que no profesamos su ideología le va mal. Que nuestro discurso en un comentario de Facebook no nos atragante.

Los candidatos no partidarios viven en un ambiente engañoso, porque el dejarse llevar por la población es sinónimo de derrota. No pueden confiar en nadie, más allá de su círculo personal; porque muy adentro de ellos, más allá de la sonrisa, saben que son sus únicos votos duros. Las elecciones de 2015 en la memoria de un candidato no partidario, debe ser análoga con la publicidad de la comida rápida.

Llegaron sintiéndose apoyados, cargaban una sentencia en su espalda, que les daba el aval para hacer algo que nadie hubiera imaginado. La población celebró su llegada y ellos confiaron en la población. La cachetada que les dieron aun me hace despertar con miedo en las noches. Douglas Ernesto García Linares nos diste tan poco y nosotros te dimos menos, nadie te recuerda y nadie te considero una amenaza en primer lugar.

Moriste como viviste, como una persona común, pero aun así te aplaudo. Te aplaudo porque conseguiste que 1,802 personas desperdiciaran su voto en ti, pero más importante te aplaudo, porque para alguien, tu nombre significará valor y esperanza, y por eso no te olvidaré, al menos no todavía.

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