Opinión

26 May 2015
Opinión | Por: Carlos Segura

El reto del milenio: erradicar la pobreza

Una población educada tendrá mejores posibilidades de salir de la pobreza porque tendrá más conocimientos, más calificaciones y por lo tanto mejores empleos.

Los Objetivos del Milenio constituyen un modelo acordado por la comunidad internacional y las instituciones de desarrollo, creados para suplir las necesidades de las poblaciones más pobres del planeta. En el año 2000, 189 países adoptaron la Declaración del Milenio de la ONU, estableciendo como compromiso alcanzar los Objetivos del Milenio para el año 2015. Estamos ahora en 2015 y debemos preguntarnos: ¿han sido alcanzados esos objetivos? A continuación, una lista de los ocho objetivos establecidos hace 15 años:

  1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
  2. Lograr la enseñanza primaria universal.
  3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.
  4. Reducir la mortalidad infantil.
  5. Mejorar la salud materna.
  6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.
  7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
  8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

No hay duda de que ha habido avances en varios de estos objetivos a nivel mundial. Según el Informe de Desarrollo Humano del PNUD de 2014, la mayoría de las personas en la mayor parte de los países ha mejorado sus niveles de desarrollo humano a un ritmo constante. Los avances en tecnología, educación e ingresos permiten que los humanos tengamos, en general, vidas más longevas, sanas y seguras. Algunos ejemplos de dichos avances se detallan a continuación.

El caso de Cuba, por ejemplo, que ha logrado llevar a un alto nivel la enseñanza primaria universal. Ese país tiene un presupuesto de educación del 13 por ciento, entre los más altos del mundo, y se ubica en la posición 35 en el Índice de Desarrollo de la Educación para todos. En ese país, el analfabetismo prácticamente no existe y la educación es gratuita y universal.

Por otro lado, la pobreza extrema, según el Banco Mundial, descendió del 52 al 22 por ciento de la población mundial entre 1981 y 2008. Se calcula que en 1980 la tasa de pobreza era de 40 por ciento y en 1990, se había reducido al 30 por ciento.

Sin embargo, estos avances no han sido suficientes. Según el mismo informe del PNUD, la pobreza altera el curso normal del desarrollo de la infancia; uno de cada cinco niños en países en desarrollo vive en condiciones de pobreza extrema y sufre de malnutrición. De cada 100 niños que viven en los países en desarrollo, 7 no superarán los 5 años de edad; 68 no recibirán educación en la primera infancia; 17 nunca se matricularán en la escuela primaria; 30 sufrirán retraso en el crecimiento y 25 vivirán en la pobreza. Además, cerca de 156 millones de niños sufren retrasos en su crecimiento como consecuencia de la desnutrición. Estos son solo algunos ejemplos de la insuficiencia de los logros alcanzados hasta 2014. Entonces, ¿qué soluciones tenemos?

Creo firmemente que es fundamental contar con políticas públicas focalizadas en mejorar la calidad de la educación y en la creación de riqueza y crecimiento económico. Si queremos disminuir la pobreza, es indispensable crear más empleos dignos y para eso hay que crear las condiciones para que las empresas inviertan, como lo indicaba en mi columna “La importancia de la inversión privada”. Un gobierno responsable hace su mejor esfuerzo para que el país sea un territorio atractivo para las inversiones del sector privado, quien es el que crea la riqueza. Además, la educación es fundamental. Una población educada tendrá mejores posibilidades de salir de la pobreza porque tendrá más conocimientos, más calificaciones y por lo tanto mejores empleos.

Aparte de estas dos áreas no podemos dejar de lado otras políticas públicas necesarias para mejorar nuestros índices de desarrollo: políticas de salud pública de lucha contra la desnutrición, enfermedades de la infancia y de las mujeres embarazada, y mortandad infantil y materna. Políticas de lucha contra las desigualdades entre hombres y mujeres; políticas de prevención y lucha contra el VIH, etre otras.

Todavía queda mucho camino por recorrer. Los objetivos del milenio son un tema de actualidad y un gran reto para los gobiernos de los países en desarrollo.

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