Opinión

29 Ago 2018
Opinión | Por: Verónica Ruiz

La expectativa de vida se ve afectada por la contaminación del aire

Científicos de la Universidad de Austin, Texas, encontraron que altos niveles de contaminación en el aire reducen la expectativa de vida del ser humano. Los investigadores midieron los niveles de lo que se conoce como, partículas de suspensión (PM) que miden menos de 2.5 micrones. Sólo para darnos una idea de qué tan pequeñas son las PM, el grosor de un cabello humano mide aproximadamente 75 micrones.

El autor principal del estudio, Joshua Apte, se refiere a estas partículas como el “contaminante ambiental más importante”. Esto debido a que las PM son tan pequeñas que pueden penetrar los pulmones, lo que incrementa el riesgo de ataques cardíacos, derrames cerebrales, enfermedades respiratorias e incluso, cáncer.

El equipo de investigación, liderado por Apte, tomó datos de los niveles de contaminación y expectativa de vida en 185 países y determinaron la relación entre ambas variables en cada uno de los países y en el resto del planeta. El impacto negativo de estas emisiones no es ningún secreto, pero esta es la primera vez que se realiza un estudio que relaciona directamente los niveles de contaminación del aire con la expectativa de vida a nivel mundial.

Las PM provienen de distintas fuentes, como automóviles, incendios, fábricas, granjas, etc. De acuerdo al estudio, la esperanza de vida promedio en el mundo es de 71.5 años, pero la contaminación del aire disminuye esta expectativa en 1.65 años. Países al sur y sureste de Asia, como la India, Pakistán y China, tienen los niveles más altos de PM, por lo que su expectativa de vida se ha reducido en un poco más de dos años. En México, el país con la peor calidad del aire en América, el estudio determinó que la esperanza de vida se reduce en 0.6 años debido a las emisiones de PM.

Según el artículo No.100 del reglamento de tránsito de El Salvador, desde 1997 todos los vehículos que circulen por las redes viales deben estar equipados por un sistema de control de emisiones que cumpla con la mitigación de la contaminación ambiental por emisión de gases e inclusive de ruidos. Según este mismo reglamento, para la entrega de la tarjeta de circulación de un vehículo, se necesita un certificado oficial que indique los niveles de óxido de Nitrógeno, hidrocarburos no metanos, monóxido de carbono, e incluso la opacidad causada por el humo del vehículo. Si estos niveles no cumplen con un valor establecido, el vehículo tiene prohibido circular por las calles.

Confieso que ignoraba la existencia de estas leyes, o más bien, no estaba segura de que existían. Basta dar una vuelta por el centro de San Salvador para inferir que en el país no existen leyes que controlen la emisión de contaminantes; pero, sí las hay. Es solo que gran parte de la población y, en especial, el transporte público, decide no seguirlas. Si bien es cierto que las autoridades no hacen cumplir estas leyes, no es justo lavarnos las manos, la mayor responsabilidad es de la ciudadanía.

La ciencia, desde hace mucho, ha demostrado los efectos negativos de la emisión de gases, ahora esta reciente investigación relaciona directamente estas emisiones con el tiempo que nos resta de vida. Para quienes necesitan el incentivo de un castigo para cumplir la ley, recuerde: puede que no le pongan una multa, puede que le den su tarjeta de circulación, pero se está restando tiempo de vida, de la suya y de las futuras generaciones.

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