Opinión

4 Mar 2016
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

La disfrazada reforma de pensiones

El Gobierno ha presentado su proyecto de reforma al sistema de pensiones como un paso necesario al desarrollo y solución del caos que actualmente atraviesa el sistema privado de pensiones. Consideran que ya es momento de superar los meollos que ha heredado la actual Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones y es menester adoptar un sistema mixto que garantice a los trabajadores una política de pensión para su beneficio y que los recursos para su manutención en época de jubilación salgan parcialmente de un fondo común, dependiendo de los ingresos que como trabajador obtiene.

Ciertos grupos de poder económico fueron pioneros en darle relevancia al tema de las pensiones con su campaña publicitaria: “El Robo del Siglo”, pensé que hablarían de la dolarización, los actos de corrupción, las privatizaciones o algo parecido. Pero no, se refieren a las reformas del actual sistema de pensiones que el Gobierno propone implementar. Sorprende la cantidad de portadas de periódicos, páginas completas, espacios televisivos y radiales importantes, vallas publicitarias, divulgaciones en internet y redes sociales que ocuparon para tratar de meternos en la cabeza que la modificación al sistema de pensiones es lo más reprochable, nefasto y perjudicial para el país, solo detrás del conflicto armado y de las dos guerras mundiales. Y sorprende aún más hacer números y tener un aproximado de la exagerada cantidad de dinero gastada en esa publicidad, que pudiesen servir para otros fines. Lo sé, es su dinero y pueden hacer lo que quieran con él.

El Gobierno ha presentado su proyecto de reforma al sistema de pensiones como un paso necesario al desarrollo y solución del caos que actualmente atraviesa el sistema privado de pensiones. Consideran que ya es momento de superar los meollos que ha heredado la actual Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones y es menester adoptar un sistema mixto que garantice a los trabajadores una política de pensión para su beneficio y que los recursos para su manutención en época de jubilación salgan parcialmente de un fondo común, dependiendo de los ingresos que como trabajador obtiene.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, dicen. Se pinta bien bonito y enamora que el Gobierno sea atento, abnegado y se preocupe tanto por los trabajadores. Pero las razones que exponen para cambiar al sistema mixto de pensiones no son tan ciertas como procuran parecer. Hay una serie de situaciones que han atado al Ministerio de Hacienda y lo han arrinconado en un callejón con difícil salida. Primero, la Sala de lo Constitucional ha obligado a la Asamblea Legislativa a reformar la Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones, aumentando la rentabilidad que el Estado debe pagar por utilizar fondos de los cotizantes del sistema privado. Esto es más gasto público, pero mejor beneficio a los trabajadores. Segundo, el Ejecutivo está hundido en un caos fiscal y le urge tanto captar fondos para armar una escalera con billetes y salir de su pozo, a pesar de los múltiples impuestos que pagamos y que entran a la cuenta ‘barril sin fondo’ del Gobierno.

Para salir de este problema fiscal buscaron una solución aparentemente inteligente: lavémonos las manos, solucionemos nuestro problema, reformemos el sistema de pensiones, dejemos un sistema mixto para que los privados no hablen tanto, pero que la mayoría de los fondos entren a una cuenta común para que tengamos ese dinero a nuestra disposición, lo gastamos en pagar deudas, entregamos los ahorros a corto plazo de los cotizantes, contratamos bailarinas para que nuestros angelitos se diviertan en los centros penales, endeudémonos más. Total, allí está ese dinero de los trabajadores para seguir gastando, y que sean otros que vean como mangos solucionan los problemas fiscales que surgirán en un futuro.

Tienen parcialmente razón aquellos, si el desorden fiscal continúa, el excesivo gasto y el endeudamiento progresa, la modificación al sistema de pensiones resultará nefasta y perjudicial para el país y la bomba estallará en los próximos años o décadas.

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