Opinión

29 Ago 2013
Opinión | Por: Gerardo Torres

La deuda oculta y la propuesta de Quijano

Mariano Rajoy se encontró con una desagradable sorpresa al asumir la presidencia del gobierno español en diciembre del 2011: la deuda oculta. El gobierno de Zapatero había acumulado gran cantidad de facturas sin pagar y lo había ocultado a la opinión pública

Gran cantidad de esta deuda oculta provenía de deudas a proveedores. El gobierno adquiría compromisos y no los cumplía. Millares de empresas españolas se encontraban en cifras rojas por la irresponsabilidad del gobierno.

La deuda del gobierno a proveedores, contando a ayuntamientos y autonomías, ascendía a 73,000 millones de euros. El gobierno de Rajoy tuvo que tomar medidas drásticas, como la subida del IVA,  para recaudar más dinero y poder pagar a proveedores.

¿Por qué viene este ejemplo al caso? Muy simple, es posible que la persona que asuma la presidencia de El Salvador en el 2014 se encuentre con una sorpresa similar a la que se encontró el presidente Rajoy. La realidad de las finanzas públicas del país puede que no sea similar a los datos que arroja el gobierno del cambio.

Es probable que la deuda de El Salvador sea mucho mayor de lo que pensamos. Me atrevo a hacer esta osada predicción porque conozco a un par de proveedores del gobierno que llevan años sin cobrar y esta deuda no aparece en los libros. Sus empresas están al borde del colapso porque se han quedado sin capital de trabajo. Lo único que reciben del gobierno es un inservible “quedan” sin ningún efecto legal.

Estoy convencido de que la situación de estos proveedores no es la excepción sino la regla general. Hay claros indicios de que el gobierno no les está pagando a sus proveedores y esta insolvencia ha conseguido que muchas empresas se nieguen a participar en las licitaciones públicas.

Es triste que al gobierno se le olvide que la confianza en el sector público es fundamental para el ansiado crecimiento económico. Un país con un sector público insolvente está condenado al fracaso.

Por el momento, el único candidato que ha propuesto una solución al problema ha sido Norman Quijano: la “Ley del quedan”. Esta medida, contemplada en el Plan País, convertiría al “quedan” en un instrumento financiero, obligando a las autoridades a pagar a los proveedores tras 60 días de mora.

Salvador Sánchez Cerén y Elías Antonio Saca aún no han propuesto ninguna solución concreta al problema. No obstante, parece claro que la única solución creíble pasa por dotar al “quedan” de fuerza legal, es decir, convertirlo en algo más que un simple papel.

Los proveedores deben poseer recursos legales para obligar a las autoridades a cumplir con las deudas. Es lastimoso, pero cierto, el hecho de que vivimos en un país donde la palabra vale muy poco. Todos sabemos que en El Salvador los compromisos de palabra son deshonrados con frecuencia. Esto ha causado que un simple papel, o una promesa, no sea suficiente para que se cancelen las deudas a tiempo.

Quisiera terminar con una petición al gobierno del presidente Funes: honestidad. Creo que están en la obligación de hablarnos con la verdad. Es indispensable que sepamos cómo está el país, sin esconder nada. No queremos sorpresas en el 2014. El último servicio del presidente debe ser decir la verdad.

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