Opinión

21 Sep 2017
Opinión | Por: Eduardo Rosales

Jóvenes trabajando para jóvenes

Esta es mi Patria: un río de dolor que va en camisa y un puño de ladrones asaltando en pleno día la sangre de los pobres. Cada Gerente de las Compañías es un pirata a sueldo; cada Ministro del Gobierno Democrático un demagogo que hace discursos y que el pueblo apenas los entiende”.

Oswaldo Escobar Velado.

Desde mi inicio en la lucha por un mejor país, siempre me pregunté – ¿Qué haré para lograrlo? – Siempre me hago esa pregunta, ya que uno de mis temores es olvidarme del motivo por el cual llegue donde estoy.

A menudo se dice que los jóvenes solo somos el futuro del país y, a la par de esa frase dicen, que todos los jóvenes no tienen interés genuino en inmiscuirse en asuntos de coyuntura nacional. Se dice que solo pensamos en irnos de pinta, parrandear, cualquier otra cosa menos meternos en esos temas. A mi punto de vista considero que es una falacia generativa, -¿por qué?- la respuesta es sencilla, soy joven y también he pasado esas etapas. Al igual que el resto de jóvenes me he enamorado, he llorado por la pérdida de algún amigo, me he emborrachado, me he escapado para irme de pinta, en fin, que es lo que no he hecho. Sin embargo, este no ha sido motivo para meterme en asuntos que a mi perspectiva sí me competen.

Siempre he pensado que la clase política ha fracasado al no saber representar al pueblo y ellos tienen la culpa de que a los jóvenes no les interese la política, ya que a la perspectiva de muchos da asco. Los jóvenes no solo somos el futuro, sino el presente del país; no debemos esperar que las cosas nos las den ya resueltas, nosotros debemos ser parte de la solución y no del problema. No debemos reclamar si no estamos dispuestos a trabajar, no exijamos si no estamos dispuestos a hacer. Un joven debe tener confianza en sí mismo, – ¿Entre jóvenes podemos ayudarnos? -, claro que podemos apoyarnos, pero aquellos con inteligencia, con mayor capacidad deben levantarse y hacer algo. Si algo está mal no solo deben quejarse, sino tienen que adentrarse y hacer algo al respecto.

El Salvador es una nación fuerte, debilitada por el tiempo y el destino, pero aun así somos una nación de emprendedores. Yo creo en dar a la gente la oportunidad de desarrollar todo su potencial y en aumentar su capacidad, en especial a mis contemporáneos. Para qué fingir que todos los jóvenes somos iguales, no lo somos, nunca lo hemos sido y nunca lo seremos; es por eso que estoy comprometido en alentar a los jóvenes, en aspirar a más de lo que nuestros padres nos han dado, porque juntos podemos ser los líderes del mañana.

Los jóvenes somos la espina dorsal de El Salvador. La inseguridad, la corrupción entre otros problemas, tienen a esta nación doblegada, de rodillas. Ya es suficiente, es hora de levantarse, es hora de ir trabajar y ser parte de la solución, y no del problema

Habrá algunos que quieran que esperemos y otros que quieran que nos retractemos, pero no nos rendiremos ante ellos. No claudicaremos ni por un segundo en nuestra determinación de ver prosperar a este país.

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