Opinión

11 Jul 2018
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

¡Gracias, Sala!

“Cambiaron el sistema, fueron un verdadero contrapeso para los demás órganos del Estado y pusieron a la Sala de lo Constitucional en la arena del debate”.

Accidente. Hace nueve años se renovaron dos tercios de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Los partidos políticos -como de costumbre- querían imponer a los candidatos que protejan sus intereses, y en ese estira y encoge, mantuvieron entrampada la negociación. Para la Sala de lo Constitucional (Sala), se decantaron por el candidato más votado por los abogados, por un especialista en derechos humanos y por dos que entraron en segunda lista, sustituyendo a dos auto postulantes del Consejo Nacional de la Judicatura.

Esta Sala, conformada por accidente, en un inicio no gozó de la confianza de muchos y provocó desinterés en la mayoría. Era solo un Tribunal que cubre los desmanes de los políticos, subrayaron. Y las reacciones contrapuestas llegaron pronto.

¡La mejor Sala de lo Constitucional de la historia! Así la calificaron algunos medios apéndices del FMLN cuando concedieron un amparo a favor del fallecido Schafik Hándal, emitieron un par de sentencias que afectaban los intereses de dos grandes medios de comunicación escritos y declararon inconstitucional un artículo del Código Penal que eximía de responsabilidad penal a los periodistas. Esa mini luna de miel finalizó cuando la Sala les frenó sus decisiones arbitrarias en el Ejecutivo y en la Asamblea.

Los partidos políticos, y en especial el partido oficial, se topó con una Sala que no fue cómplice de sus actos inconstitucionales y con resoluciones que afectaban directamente los intereses de las cúpulas partidarias.

Mediante la sentencia de Inconstitucionalidad 61-2009, la Sala logró modificar el sistema electoral con la habilitación de las candidaturas no partidarias y la adopción de listas abiertas para las elecciones legislativas, permitiendo al ciudadano elegir a su candidato preferido de forma directa, así como votar por candidatos de diferentes partidos políticos. Golpe duro para las cúpulas partidarias, pero muy positivo para el elector. Generó aplausos por un sector y fuertes críticas por el otro, pero lo que no se discute es la valentía de la Sala por dicho fallo.

Obteniendo la confrontación como postre, la Sala declaró inconstitucional la doble elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia en un mismo período legislativo. Hubo manifestaciones, críticas, insultos y amenazas de desobediencia por los políticos, quienes se quedaron solos y no tuvieron otra opción que atender el mandato de la sentencia y elegir nuevamente a los magistrados en el próximo período legislativo.

Sin duda, la Sala ha realizado una loable, ardua y valiente labor por despolitizar las instituciones estatales, principalmente en los puestos cuyos funcionarios son elegidos por el parlamento. En sendas sentencias, la Sala declaró inconstitucional el acto legislativo de la elección del magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, de magistrados de la Corte de Cuentas de la República, de dos magistrados del Tribunal Supremo Electoral y de un miembro del Consejo Nacional de la Judicatura por gozar de vínculos partidarios e inferir la amenaza de la parcialidad en sus decisiones.

En el combate a la corrupción, la Sala ha plasmado su aporte. A pesar que en la sentencia 6-2016/2-2016, se declaró inconstitucional la Ley de Probidad por vicios de forma, de manera indirecta evitó la vigencia de esta ley que daba facilidades para dejar en la impunidad los casos de enriquecimiento ilícito.

La Sala también emitió pronunciamientos en materia de violencia social, a través de la sentencia 22-2007AC, que declaró la constitucionalidad de la Ley contra Actos de Terrorismo, y denominó como organizaciones terroristas a los grupos de maras o pandillas, abriendo la puerta al juzgamiento de pandilleros por los delitos contenidos en dicha ley.

Aunque no esté de acuerdo con algunas resoluciones, la mayoría las apruebo. Pero, aplaudo más el hecho de contar con el protagonismo de la Sala 2009-2018 en áreas que ningún tribunal constitucional se había atrevido a explorar.

Cambiaron el sistema, fueron un verdadero contrapeso para los demás órganos del Estado y pusieron a la Sala de lo Constitucional en la arena del debate. ¡Gracias!

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