Opinión

15 Nov 2012
Opinión | Por: Carlos Segura

Gobierno, Empresa Privada y Bien Común

Mucho se habla de las relaciones Sector Privado-Gobierno. Algunos abogan por una economía completamente libre en la que el Estado regule lo mínimo, otros militan a favor de un mayor intervencionismo estatal, para tener una economía “regulada”. En mi opinión, no puede cambiarse el sistema capitalista en el que vivimos. Sin embargo, una economía totalmente libre, guiada solamente por la “mano invisible”, como sugería Adam Smith, es un concepto completamente arcaico y obsoleto. Creo firmemente que el equilibrio entre libertinaje e intervencionismo es el que le permite a las economías crecer y favorecer el desarrollo.

Algo que es cierto es que el sector privado es el que genera la riqueza de un país, crea empleos y da la mayoría de oportunidades profesionales a la población. No es el gobierno el que crea la riqueza, es el sector privado. El gobierno crea las condiciones para un buen clima de negocios, un marco legal estable y bien estructurado, para respetar las reglas del juego, darle a las empresas la seguridad pública y jurídica necesaria para contribuir con la creación de empleo y el crecimiento económico. El deber del Estado no consiste en obligar a las empresas a darle trabajo a todos los ciudadanos u obligarlas a poner en marcha alguna estrategia, ya que eso sería contrario a la libre iniciativa y sofocaría la vida económica de manera negativa. Las nacionalizaciones masivas y arbitrarias no colaboran tampoco al bienestar económico, ya que se ha comprobado que las economías planificadas, con producción nacionalizada fracasaron en el siglo XX. Los países que han alcanzado el desarrollo son aquellos que han sabido privilegiar la libertad empresarial de manera regulada.

Creo en el bien común. Este no consiste solamente en la suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, sino que es algo que está arriba del individuo. Si el Estado no vela por alcanzar el bien común, ¿quién lo va a hacer? ¿Las empresas sin ningún tipo de regulación estatal? Lo dudo. Aparte de ofrecer a la empresa privada las mejores condiciones para un buen clima de negocios, el Estado debe buscar el bien común, que consiste en poner en marcha políticas que busquen tres cosas básicas: la dignidad, la unidad y la igualdad de todas las personas.

Dignidad a través regulaciones que establezcan salarios justos, condiciones de trabajo dignas y derechos laborales que favorezcan al trabajador para que este no se convierta en un objeto en el mercado laboral. Unidad a través políticas conciliadoras, negociadas ampliamente con todo sector de la sociedad que contribuya a la productividad y al crecimiento económico: grandes empresarios e inversionistas, PYMES, sindicatos, universidades, entre otros. Políticas para promover la inversión local y extranjera, para crear mejores empleos y para reducir la pobreza y las desigualdades. Porque una sociedad desigual en injusta no puede estar unida. Finalmente, Igualdad. No quiere decir que todos nacemos con las mismas condiciones financieras ni tampoco significa establecer políticas colectivistas o igualitaristas que tanto han fracasado en el pasado. Lo importante es asegurar una igualdad de oportunidades. Que al nacer, todos los ciudadanos, que vengan de estratos desfavorecidos, de clase media o de sectores privilegiados, tengan las mismas oportunidades de acceder a una educación pública de calidad, a un sistema de salud pública eficiente y moderno, a carreras universitarias que les permitan tener éxito, ser competitivos en el mercado laboral y vencer el círculo de pobreza que tanto afecta a nuestro país.  Todo esto ofrecido por el Estado y financiado por la contribución fiscal de todos los sectores que contribuyen al crecimiento económico. Para esto es necesaria una buena relación Gobierno-Sector Privado. Todo dirigente político debe tenerlo claro.

El Estado, solo, no puede llevar a cabo todo esto. Las empresas están llamadas a participar en la consecución del bien común. La empresa responsable es aquella que aparte de buscar productividad y ganancias, busca también ofrecer dignidad, unidad e igualdad.

Como dijo Max Weber, “el capitalismo y la burocracia se encontraron uno al otro y son íntimamente el uno para el otro.” Gobierno y Empresa Privada están condenados a entenderse si quieren mejorar las condiciones económicas y humanas de sus países.

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