Opinión

7 Nov 2016
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Final Jubileo de la Misericordia

Como sabemos, el jubileo extraordinario de la misericordia está llegando a su fin. Por lo general los jubileos se celebran cada 25 o 30 años pero hoy, Dios por medio del Papa Francisco nos da un año extraordinario para vivir la misericordia, poder liberar almas del purgatorio, recibir el perdón de la pena o de la herida que causa el pecado en nuestras almas por medio de la indulgencias plenarias que ganamos al hacer los 5 requisitos que el jubileo nos pone y  pasar la puerta santa. El año de la Misericordia a nivel mundial termina el próximo 13 de noviembre y 7 días después, en el vaticano.

Además la iglesia nos pide y nos invita a vivir el jubileo de una manera activa, realizando obras corporales o espirituales. Las obras corporales pueden ser: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar a los abandonados en los asilos y orfanatorios, visitar a los que están enfermos o que están muriendo, enterrar a los muertos y no cremarlos para tenerlos en la casa o tirarlos en la naturaleza, visitar a los presos y dar de beber al sediento. Las obras de misericordia espirituales pueden: ser dar consejo a una persona, enseñar al que nos sabe, rezar por vivos y muertos, corregir con amor al que se equivoca, rezar y perdonar al que nos hace daño, sufrir con paciencia los errores del prójimo, entre otros.

Los 5 requisitos que el jubileo nos pone para ganar la indulgencia plenaria son: recibir los sacramentos de la reconciliación y la santa eucaristía (los que somos católicos), peregrinar a una de las iglesias que tengan puerta santa, estar consiente que la puerta santa representa a Cristo, quien dijo: “Yo soy la Puerta: el que entre por mí estará a salvo” (Juan 10:9); tener el compromiso de imitar a Dios en su divina Misericordia, rezar por el papa, rezar el credo y pasar la puerta santa.

Hoy tenemos la dicha de tener más de una puerta santa en nuestro país y en el mundo, antes cuando había un jubileo las personas tenían que ver como hacían para conseguir dinero para hacer la peregrinación a Roma por que era la única puerta santa para ganar la indulgencia plenaria en el jubileo. Tenemos puerta santa en las diferentes Catedrales de El Salvador, en la Basílica de Guadalupe, la Iglesia San Juan Bautista, la iglesia que se encuentra en el Hospital de la Divina Providencia, la Iglesia María Auxiliadora en Don Rúa, entre otras.

La indulgencia plenaria lo que hace es quitarnos la pena o la herida que provocan los pecados en nosotros. Es decir, si la ganamos bien quedamos como si acabamos de nacer, ósea limpios, puros, sin pecado y sin culpa por el sacramento de la reconciliación. Por medio de la indulgencia plenaria Dios nos borra y nos quita la pena y toda herida. La indulgencia plenaria la podemos ganar para nosotros o para un ser querido o un amigo que ya haya fallecido y que esté en el purgatorio. Si no hacemos nada por ganar la indulgencia plenaria en lo que nos queda de jubileo, vamos a tener que pagar la pena de nuestros pecados ya sea aquí en la tierra o en el purgatorio.

Para terminar, quiero invitar a los que aún no han vivido el jubileo de la misericordia ni han pasado la puerta santa a que no lo piensen porque no habrá otra oportunidad en 25 años, o más, y hay que aprovechar el año de la gran misericordia.

 

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