Opinión

24 Jul 2017
Opinión | Por: Mario Matheu

Feliz No Cumpleaños, “Nayibcito”

A veces hay que dejar de lado la cotidianidad y detenerse a celebrar a un grande. Uno que con un gran semblante es mencionado por muchos estudiantes y recordado por varios amantes. Feliz no cumpleaños, “Nayibcito”, a ti y a mí.

Tu nombre retumba por las calles, es impresionante como mueves el mundo con malabares, como tu sonrisa inunda algunos canales y los memes aumentan “tu vasallaje”. Como es posible que algunos dicen admirarte, pero olvidan festejarte. Hoy haremos un recorrido por tu tan incierto destino.

El no nacido

Dicen que tu cuna relumbraba y que rizos de oro llevabas, que en tu futuro destellaba un gran trono turquesa con mupis y garzas. ¿Quién te conocía antes? ¿Quién realmente te mencionaba? Tal vez algunos amigos, tal vez algunas amigas. Nadie conocía a “Nayibcito”, ni sus mal “aventuranzas”, porque siempre fue un buen niño, un niño de oro y plata.

Vago era tu nombre, más tu apellido te pesaba, algunos conocían tu linaje, otros lo ignoraban. ¿Qué pasaba por tu mente, Nayibcito? ¿Qué te preocupaba? ¿Acaso has vivido el martirio de los pobres? ¿Acaso algo te aquejaba?

Pan, techo y cama te esperaban en tu regreso a casa ¿realmente sabias lo que era ser un niño, un niño del vulgo o la desesperanza?

¡Cuántas dudas, jovencito! Dudas sin respuesta clara…

El profeta

Aun así te levantaste, sobre un pueblo con poco o nada, Nuevo era su nombre y Cuscatlán una vaga palabra. Político parecía ser tu sueño, de una tierra ya olvidada. Por poquito casi no ganas tu primer gran hazaña. ¡Felicidades por tu éxito! Lamento decirlo con tanta tardanza.

Algunos decían que a lo lejos se escuchó la alegría de cipotes y viejos ¿Entendías la alegría de ese pueblo, sus esperanzas o miedos? ¿Qué pasaba por tu mente, “Nayibcito”, luego de lograr tu “añoranza”?

Comenzamos escuchando tus programas, algunas becas y buenas finanzas. Muchos te escuchaban, por la radio o la tv sin paga. Cuantos admiraban tu gran labor donde no había nada, sobre todo los niños a Nayib respetaban ¿Qué realmente te movía? ¿Las personas o la propaganda? ¿Por qué del color turquesa tus anuncios llenabas?

“¡Adiós al Nazareno!” Algunos dijeron en lágrimas, “Te queremos de nuevo”, pero tus ojos en otro sueño se fijaban…

Recorriendo al cielo

Tantas sombras te persiguieron, sobre todo por tu lengua desenfrenada. A todos les encantaba tu falta de miedo, que fueras la voz de los sin palabra. ¡Cuántos enemigos se descubrieron! Algunos de rojo y otros de plata, no les gustaba tu desenfreno, ese que al pueblo le fascinaba.

Un nuevo gobierno con tu figura se levantaba, un mercadito muy bello, un palacio lleno de danzas; un proyecto por día llenaba la agenda del joven alcalde, aquel con lentes finos, con calcetines beligerantes. Pero eso te está costando el cielo, aquel que tanto proclamás, donde existe un puesto, el más grande de esta tierra de hamacas. Tú has declarado que no deseas menos que eso, de lo contrario te quedas en casa.

¿Qué deseas, Nayib Bukele? Porque parece que la gratitud no te basta. Solo nos dejas con mil preguntas y alguna con respuesta oculta y otras no deseadas.

Feliz no cumpleaños, Nayibcito… “Feliz no cumpleaños a mí y a tú”.

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