Opinión

14 Nov 2014
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

Ética-Transparencia versus Corrupción

Un hombre solía ir todas las mañanas a caminar a la orilla del mar. Un día, vio a un joven agachándose constantemente y arrojando algo al agua; cuando se acercó, observó que lanzaba estrellas de mar que se habían clavado en la playa y las iba devolviendo al agua. Le preguntó: -¿qué haces? El joven hizo una pausa y le contestó: “devuelvo estas estrellas de mar hacia el océano”. -¿Por qué estás lanzando las estrellas de mar al océano?- “Si no las echo nuevamente al mar se mueren por falta de oxígeno”.

El hombre le dijo: -¿pero no te das cuenta de que son miles de estrellas de mar y es imposible agarrarlas a todas? Además, esto pasa en cientos de playas-. El joven recogió otra estrella de mar, la lanzó y comentó: “para esta estrella de mar sí hubo un cambio”. Su respuesta sorprendió al hombre que no sabía que contestar. Comprendió que el joven decidió no ser un observador en el universo y cumplir un propósito, por muy pequeño que fuese, marcó la diferencia.

Con la parábola del lanzador de estrellas inició la ponencia sobre ética y transparencia de los servidores públicos un miembro de la Comisión de Ética del Órgano Judicial. Fue un llamado a la conciencia de los oyentes para involucrarse y tener un rol activo en el juego de la ética-transparencia versus la corrupción de los servidores públicos.

La Ley de Ética Gubernamental tiene como fin normar y promover el desempeño ético en la función pública, prevenir y detectar las prácticas corruptas y sancionar los actos contrarios a los deberes y las prohibiciones éticas. Muchos conocemos a una persona que ejerce actos de corrupción, y tal como lo indica el artículo 3 literal f) de dicha ley, la corrupción no significa solamente ventaja económica, sino también otro tipo de beneficio, sea laboral, familiar, etcétera.

Obtener estas regalías a costa de la ética es una conducta que se ha vuelto tan arraigada que es parte del diario vivir. Pero el problema se agrava cuando los que conocemos de este tipo de actos consentimos su constante repetición. El error no es solamente del primero, también es de quien lo permite. Nos volvemos cómplices.

Nos debemos involucrar todos los ciudadanos para combatir la corrupción, denunciando o avisando las prácticas antiéticas que observemos de servidores públicos ante el Tribunal de Ética Gubernamental (TEG). La denuncia se hace por medio de un escrito formal conteniendo las generales de quien denuncia y los hechos denunciados. El aviso se realiza de forma anónima y muchos prefieren esta forma por temor a represalias.

Pero los actos de corrupción no solamente son señalables a los servidores públicos sino a todos los habitantes, independientemente de su actividad laboral. Por ello, el único camino para disminuir o erradicar la corrupción es cumplir la ley. No hay tregua que valga. Respetar y hacer respetar la ley es deber de todos, muchos queremos ver resultados distintos en nuestro país pero se vive en la comodidad esperando que otros tengan la varita mágica para transformar El Salvador.

En este partido de la Ética-Transparencia vs. Corrupción es necesario que juguemos todos. Quizás uno solo no puede erradicar la corrupción pero es urgente que recojamos nuestra propia estrella de mar y lanzarla, porque a pesar de que son muchas, para esa estrella sí hay una diferencia.

“No tuerzas el derecho, no hagas acepción de personas, no tomes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte la palabra de los justos”. Deuteronomio 16:19.

9 Nov 2018
La peor mentira política y económica
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

La peor mentira política y económica

1 Nov 2018
Migrantes, lamento de un pueblo que sufre
Opinión | Por: Erick Hernández

Migrantes, lamento de un pueblo que sufre

26 Oct 2018
Carta a los candidatos presidenciales
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Carta a los candidatos presidenciales

19 Oct 2018
“El Nayib”, un bote salvavida
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

“El Nayib”, un bote salvavida