Opinión

16 Feb 2018
Opinión | Por: Verónica Ruiz

¡Es solamente una teoría!

“Es solo una teoría, no está demostrado” es algo que hemos escuchado muchas veces, sobre todo cuando se mencionan teorías que pueden dar lugar a polémica. Por ejemplo, la teoría de la evolución. Algunos le restan validez por ser “solamente”  una teoría y no una ley. Pero, ¿cuál es la diferencia entre teoría y ley? ¿Qué le hace falta a una teoría para ganarse el título de ley? ¿Puede lograr ese título?

Antes de continuar necesitamos introducir otro concepto, el de hipótesis. Una hipótesis es una suposición o conjetura acerca de cómo funciona un fenómeno. Sin embargo, no cualquier suposición es una hipótesis, una hipótesis debe dar cabida a ser falsa, es decir, debe abrir la puerta para comenzar con una investigación. Por ejemplo, si alguien asegura que la tierra es plana y no da espacio a que su afirmación sea falsa, descartando toda evidencia que pruebe lo contrario, entonces lo que defiende no es una hipótesis, es simplemente su opinión y carece de validez científica.

Así como, una hipótesis por sí sola no se convierte en teoría, una teoría tampoco asciende a la categoría de ley. Las leyes son descripciones, usualmente matemáticas, de un fenómeno natural; pero, no explican cómo el fenómeno funciona o el porqué de este. Por ejemplo, la Ley de la Gravitación Universal de Newton describe como los cuerpos interactúan y es capaz de predecir los movimientos de los cuerpos, pero no explica por qué eso sucede. Fue hasta tres siglos después, cuando Albert Einstein desarrolló la teoría de la relatividad, que los científicos comprendieron qué es la gravedad y cómo funciona.

Un conjunto de leyes e hipótesis confirmadas, que se unen para formar una explicación más completa de un conjunto de fenómenos de naturaleza similar, conforman una teoría. Una teoría es una explicación fuertemente fundamentada, que se ha puesto a prueba una y otra vez, a través de la experimentación y observación; de manera que podemos utilizar una teoría para explicar y predecir un fenómeno. Un ejemplo es la teoría de la evolución, que ha sido comprobada a través de los años por medio de observaciones y recolección de datos. Si bien pueden encontrarse algunos vacíos en el proceso, estos no le restan validez a una teoría.

En el lenguaje cotidiano entendemos una ley como una verdad inamovible, escrita en piedra; pero, en ciencia, una ley es más flexible, puede probarse que está incompleta, tener excepciones o incluso estar errada. Volvamos a la ley de la gravitación universal, esta no funciona cuando la llevamos a extremos, cosas pequeñas como las partículas subatómicas o cuerpos con masas gigantescas como las estrellas no pueden ser descritos con las leyes de Newton y no por eso estas son menos válidas para describir nuestro día a día, simplemente están incompletas.

Tratar de llevar una hipótesis a teoría y finalmente hacerla llegar a ley es como querer llevar una lechuga a pepino para al final lograr un tomate, no tiene sentido intentarlo. Sin embargo, así como la combinación de todos esos ingredientes resulta en una deliciosa ensalada; de la misma forma, el conjunto de hipótesis, leyes y teorías resultan en una exquisita descripción del Universo.

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