Opinión

12 Ene 2016
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

¿Es posible ponerle fin a la pobreza?

Todos, o al menos la mayoría, hemos tenido en más de una ocasión, escasez de dinero o la falta de necesidades básicas. Hemos pasado por tiempos de “vacas flacas” pero después de todo hemos visto la luz al final del túnel. 

Esta situación podría tomarse como una experiencia individual, pero cuando la escasez es colectiva, esta se convierte en un problema social que llega a afectar a todo un país o sociedad.

La escasez de lo necesario para vivir ha llegado a conocerse como “pobreza”, sin embargo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “la pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles”. Entre sus manifestaciones se incluyen: el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión social y la falta de participación en la adopción de decisiones.

Al ver el avance, crecimiento y desarrollo que han logrado países como Estados Unidos, China o Rusia, me detengo a reflexionar por un momento y analizo la otra cara de la moneda. Recuerdo que así como hay países desarrollados, existen muchos a los que la palabra “pobreza” los define y otros tantos en los que la “pobreza extrema” es su realidad diaria. Concuerdo con lo dicho por el gran filósofo griego Platón, quien afirma que “la pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.

Mientras hay países opulentos en donde cada año se están construyendo grandes hoteles y donde nacen nuevas atracciones turísticas que captan millonarias ganancias; mientras las celebridades y políticos compran mansiones y sacian sus deseos de riqueza y poder, hay 836 millones de personas que aún viven en la pobreza extrema.

Sí, 836 millones de personas. Yo también me sorprendí al saber estas cifras. La ONU afirma que los índices de pobreza extrema se han reducido a la mitad desde 1990 y aunque esto sea un logro significativo, alrededor de 1 de cada 5 personas de las regiones en desarrollo vive con menos de 1,25 dólares diarios; la gran mayoría de las personas pertenecen a Asia Meridional y África Subsahariana.

Estas duras estadísticas no llegan hasta ahí, la mayoría de países que viven en extrema pobreza son pequeños, frágiles y son los más afectados por conflictos.

Y pensar que muchas veces los seres humanos somos demasiado egoístas. A veces creemos que nuestros problemas no tienen solución cuando hay millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza, niños muriendo de hambre y otras enfermedades, y países en conflicto. Lo peor es que muchos de estos países que están atravesando guerras son los mismos donde hay pobreza extrema.

¿Cuántas veces hemos reprochado porque “no hay nada bueno que comer en casa”, cuando en realidad sí hay? ¿Cuántas veces les lloramos a nuestros padres porque no teníamos juguetes de lujo, ropa nueva o la consola de videojuego del año?

Es muy difícil que los niños comprendan esta situación cuando en realidad ni los adultos la entienden. Lo cierto es que a medida que el ser humano va creciendo en edad, sus deseos van aumentando y en la mayoría de ocasiones nos preocupa más saciar esos deseos y no las necesidades básicas.

¿Es posible poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo? Erradicar la pobreza global es el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU en la que los países adoptarán una nueva agenda de desarrollo que busca asegurar una vida con dignidad. La meta es que para el 2030 ya no exista más pobreza extrema alrededor del mundo y garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos.

Ciertamente la pobreza es un mal social que ha dejado graves heridas a nivel mundial y que simboliza un reto para todos, especialmente para los gobiernos. Tener la voluntad para erradicarla es el primer paso para ponerle fin a este problema global.

19 Oct 2018
“El Nayib”, un bote salvavida
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

“El Nayib”, un bote salvavida

18 Oct 2018
Pequeñas acciones para grandes cambios
Opinión | Por: Erick Hernández

Pequeñas acciones para grandes cambios

16 Oct 2018
Combinar la política y los desastres, no falla
Opinión | Por: Karen López

Combinar la política y los desastres, no falla

12 Oct 2018
Herencia de San Romero al país y para el mundo
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Herencia de San Romero al país y para el mundo