Opinión

28 Oct 2015
Opinión | Por: Kevin Sánchez

¡Es hora de actuar!

El cambio climático día con día está avanzando y los esfuerzos internacionales y nacionales son poco relevantes en la lucha por contrarrestarlo. Debemos tomar conciencia de forma personal, social, empresarial y gubernamental.

A la hora de hablar del cambio climático, para algunos, es solo una etapa normal del ciclo de vida de nuestro planeta, que como todo ser vivo nunca es estático y varía su temperatura a través del tiempo. Pero la verdad es otra y con el avance de los estudios científicos podemos comprobar al día de hoy que esa suposición no es válida. El cambio climático sí es real y está dejando rastro de sus consecuencias por todo el mundo.

El Salvador no es la excepción y en el presente año hemos sido testigos de los estragos del cambio climático en nuestro clima y territorio. Para empezar, podemos mencionar la sequía que azotó a nuestro país gran parte del año, dejando pérdidas millonarias en rubros importantes como el sector agrícola y el ganadero. Según estimaciones de PROCAFE, de la cosecha de 600 mil quintales de café estimados para este año talvez solo podrán cosecharse 450 mil quintales, a causa de las pocas lluvias registradas en la temporada invernal.

La zona oriental de nuestro país ha sido la más afectada por este fenómeno y el caudal de muchos ríos ha bajado hasta un 60 por ciento; algunos manglares de la zona oriental han sido deforestados a causa del incremento del nivel del mar en las zonas costeras. Además de estas consecuencias, el cambio climático trae consigo efectos secundarios en la economía, por ejemplo, en la inflación de los precios de algunos granos básicos. El frijol y el maíz han sido algunos de los granos que más experimentaron alzas en su precio, lo cual trajo consigo efectos negativos en la economía familiar de la mayoría de los salvadoreños.

Por lo anterior, es importante que el gobierno salvadoreño trate este tema con suma importancia. La vulnerabilidad que tenemos a este tipo de condiciones climáticas es alta y por ende las decisiones a tomar para contrarrestarlo deben ser eficaces. Las consecuencias del cambio climático no solo atañen al clima, sino también a la economía, el turismo, la vulnerabilidad de nuestro territorio a desastres naturales, el desarrollo sostenible de nuestros municipios y la protección de nuestras áreas naturales protegidas.

Por lo menos ya dimos el primer paso sobre el tema. En junio de este año el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) presentó el primer Plan Nacional del Cambio Climático que consta de ocho componentes y acciones a tomar para contrarrestar, territorial y sectorialmente, los estragos en nuestro país del cambio climático. Hasta el momento el impacto de este plan ha sido relativamente bajo debido a la poca asistencia a ciertos sectores afectados y el poco impacto en la naturaleza para contrarrestar las consecuencias que ha dejado la sequía a nivel nacional.

Internacionalmente también hay algunos esfuerzos para contrarrestar este fenómeno, como el Protocolo de Kyoto, adoptado en 1997, pero en la práctica ha sido poca la seriedad que le han brindado, especialmente los países más contaminantes del mundo como Estados Unidos y China, que ha provocado que paulatinamente otras potencias economías mundiales desistan de ponerlo en práctica. El cambio climático día con día está avanzando y los esfuerzos internacionales y nacionales son poco relevantes en la lucha por contrarrestarlo. Debemos tomar conciencia de forma personal, social, empresarial y gubernamental de la situación para poder heredar a nuestras futuras generaciones un planeta limpio y auto sostenible.

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