Opinión

3 Mar 2016
Opinión | Por: Gracia González

Emprendiendo en el mundo del arte

Para triunfar en el mundo de las artes no basta con tener talento. Un artista que decide emprender debe saber promover ese talento y utilizar todas las herramientas necesarias para alcanzar el éxito.

Un pilar importante en nuestra sociedad son las artes. Permiten comprender el pasado, analizar el presente, y crear alternativas para el futuro. Su aporte es mucho más que embellecer la realidad. Cumplen funciones como: impulsar talentos, brindar oportunidades de empleo, conectar con las personas sin importar su origen o condición y, en general, contribuyen al desarrollo.

Las artes surgen del artista y siguen un ciclo. Primero, nace en la persona la inquietud de hacer arte y comienza un proceso creativo. Luego, se crea una experiencia o producto artístico y se comparte con una audiencia que lo recibe y valora. Finalmente, tiene lugar una etapa de retroalimentación y el ciclo se renueva y continúa.

Este ciclo se debería desarrollar en un marco de sostenibilidad. Para ello es necesario reunir tres condiciones. (1) Debe ser relevante para la comunidad, logrando que la audiencia se interese, asista, y participe activamente. (2) Debe haber vitalidad artística. Esto significa ser un excelente artista, innovador, y aprovechar las nuevas tecnologías para involucrar a la audiencia. No estancarse. (3) Deben generarse ingresos que permitan sostener las actividades cotidianas, para proyectos de innovación y para planes a largo plazo.

En El Salvador hay potencial de crecimiento en el rubro de la cultura y las artes, pero son los mismos artistas quienes deben trabajar para que esto suceda. Para ello deben trabajar en su crecimiento personal como artistas y en el desarrollo de audiencias.

Para facilitar el acercamiento entre la audiencia y las artes interviene el marketing, cumpliendo la función de crear o restablecer la confianza del público en las artes; más que una mera función de ventas. El marketing busca un balance entre la visión artística y la orientación a la audiencia. La idea principal gira alrededor de cómo, mediante el producto o servicio ofrecido y las herramientas del marketing, se pueda conquistar a los consumidores y satisfacer sus necesidades, sin sacrificar la visión artística.

En las artes lo que se ofrece no es únicamente un producto artístico. La oferta está conformada por el conjunto de beneficios que componen la experiencia. Por eso, al hablar de producto, se hace en dos niveles que deben cuidarse y gestionarse de igual forma: el producto básico, que es el objeto o experiencia artística en sí; y el producto aumentado, que es todo lo que acompaña y enriquece al producto básico. Por ejemplo, si se trata de un pintor, su producto básico es su pintura. Su producto aumentado es la forma en que está arreglada la galería, la iluminación, el aroma, la temperatura del lugar, y abarca hasta la forma de entregar el cuadro.

Las estrategias de marketing que se implementen pueden perseguir distintos objetivos: alentar a las personas a acercarse a las artes, atraer nuevas audiencias y diseñar un producto artístico que las satisfaga, romper barreras y prejuicios, manejar presupuestos ajustados, y la lista continúa. Lo importante es poco a poco lograr un crecimiento paralelo del artista y la audiencia.

Los artistas pueden tener oportunidades de crecimiento y éxito en El Salvador pero para hacerlo es necesario que la audiencia tome un lugar especial. Conocer al público, atraer nuevas audiencias, derrumbar prejuicios, ganar su confianza, educar, fortalecer vínculos. Ése es el reto del artista: luchar por difundir y hacer crecer las artes.

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