Opinión

10 Jul 2014
Opinión | Por: Herbert Escoto

El velo prohibido

La prohibición del velo podría representar una forma incongruente de defender la democracia a costa de las libertades de los individuos.

Para proteger la máxima “liberté, égalité, fraternité” sobre la cual se funda la república francesa fue necesario prohibir a las mujeres musulmanas el uso del velo en lugares públicos. Al menos ese fue el respaldo que la Corte Europea de Derechos Humanos (Tribunal de Estrasburgo) le dio a Francia tras haber aprobado una ley que prohíbe lo siguiente: “Nadie podrá, en lugares públicos, usar ropa que esté diseñada para ocultar el rostro”.

El caso fue elevado al Tribunal de Estrasburgo por una petición que realizó una musulmana francesa solicitando que la ley fuera declarada violatoria de los derechos consagrados en el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. En específico, la demandante se centró en el derecho de las personas a la libre manifestación de su religión. En ese sentido, la ciudadana consideró que parte de sus libertades incluye la de utilizar el velo que cubre su rostro como una expresión del ejercicio de su religión.

La peticionaria enfatizó que nadie la presiona para vestirse de esa manera, es decir, que libremente practica una costumbre que muchos consideran indigna y poco racional. De esa forma, añade que el uso del velo no es sistemático y que sigue esta tradición no para molestar a terceros, sino para encontrar paz interior consigo misma. Sin embargo, admite la necesidad de tener que descubrir su rostro por razones de seguridad en bancos, aeropuertos y otros lugares con el fin de poder identificarse.

El gobierno francés considera que el uso del burka o niqab atenta contra la seguridad pública y que se trata de “una práctica cultivada por movimientos extremistas y fundamentalistas”. Además, argumentan que esta costumbre riñe con los valores de la República, pues es una forma de subordinación y niega el principio de igualdad de género y dignidad humana. Hasta el momento los argumentos de Francia parecieran seguir una lógica que induce a pensar que la  prohibición está justificada.  

La legitimidad de la prohibición se ve cuestionada cuando el estado Francés invoca su máxima “libertad, igualdad, fraternidad” aduciendo que el velo es una violación a la fraternidad y que impide el contacto con otros. Así, el Tribunal de Estrasburgo comparte la idea diciendo que el velo imposibilita la convivencia social pudiendo incomodar a terceros.

La solidez de este último argumento parece poco convincente ante los defensores de derechos humanos a nivel internacional. La opinión sobre la prohibición del velo es dura. Es considerada una medida drástica que elimina poco a poco las libertades religiosas y que con esto el Estado francés se excede en la forma que propugna la secularización. La actuación de Francia da la impresión de responder a un instinto de supervivencia cultural que pretende evitar la propagación del Islam, a costa de eliminar las libertades religiosas.

De ser válidos los argumentos franceses deberían realizarse otras prohibiciones más allá de esa. Por ejemplo, vedar el uso del hábito de las religiosas cristianas ante la posibilidad de que carguen una bomba entre sus piernas; o prohibir que los judíos ortodoxos exijan a sus esposas caminar detrás del hombre, ya que es un símbolo de subordinación y servilismo. Y si quiere extenderse más allá de sus fronteras, Francia debería condenar el uso del manto sobre la cabeza de las mujeres que visitan al Papa. Por último, valdría la pena analizar si constituye un grave atentado contra la seguridad pública cubrir el rostro con un disfraz de zombi el día de Halloween.

La tendencia de las democracias apunta a eliminar -de forma justificada-  la desigualdad de género, la subordinación de un sexo sobre otro y la imposición irracional de costumbres que atenten contra la dignidad humana. Sin embargo, como parte de las libertades de las personas está la de escoger dentro de un abanico de opciones su propio estilo de vida, siempre y cuando no afecte a terceros. En este caso la prohibición del velo podría representar una forma incongruente de defender la democracia a costa de las libertades de los individuos.  

7 Dic 2018
InSight: Revelando el corazón de Marte
Opinión | Por: Verónica Ruiz

InSight: Revelando el corazón de Marte

7 Dic 2018
Candidatos, ¿y las propuestas ambientales?
Opinión | Por: Caleb Padilla

Candidatos, ¿y las propuestas ambientales?

7 Dic 2018
Diciembre
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Diciembre

28 Nov 2018
Turismo accesible: beneficio para todo un territorio
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Turismo accesible: beneficio para todo un territorio