Opinión

5 May 2014
Opinión | Por: Carlos Segura

El secuestro masivo en Nigeria

Boko Haram es una estructura islámica armada en Nigeria, en pleno continente africano. Se trata de una organización tradicionalista, que tiene por objetivo principal la implementación de la “Sharia” (Ley islámica) en Nigeria, sobre todo en los estados del norte de ese país. Boko Haram significa “la educación occidental es pecado”. Su nombre lo dice todo: es una estructura completamente radical, que rechaza toda influencia occidental en un país donde 50 por ciento de la población es musulmana y 48 por ciento es cristiana. Se estima que la población total de Nigeria ronda los 174 millones de habitantes.

Recientemente, el actuar de Boko Haram ha sido noticia a nivel internacional, ya que el 15 de abril la organización secuestró a varias decenas de jóvenes adolescentes, alumnas de una escuela en la región de Chibok, estado de Borno, al noreste del país, cerca de la frontera con Chad. Hay varias versiones del hecho. Según declaraciones de las madres de familia, las secuestradas son más de 200; según las autoridades locales de Borno, serian 129 secuestros. Sin importar la cifra, se trata de un crimen grave, ya que se sospecha que las adolescentes secuestradas están siendo utilizadas como esclavas sexuales o domésticas, y peor aún, han sido llevadas afuera de las fronteras nigerianas para matrimonios forzados, en Chad o en Camerún.

Las familias de las jóvenes secuestradas, con el apoyo de la sociedad civil, han organizado manifestaciones para reclamar a las autoridades acciones para liberar a las adolescentes. Una de las organizadoras de las manifestaciones cuestionó que “cómo es posible que en la era de los drones y de Google Maps, más de 200 señoritas hayan podido desaparecer sin dejar ninguna pista”. Las primeras manifestaciones se dieron en Chibok, pero también se prevén otras en ciudades como Abuja (capital de Nigeria), Lagos (ciudad más grande del país), Kano e Ibadan.

La opinión pública en Nigeria ha sido conmocionada, ya que este secuestro representa la primera acción tan masiva de la organización islámica. Desde el año de su creación en el 2002, Boko Haram ha cometido varios actos terroristas, pero nada tan grande como este.

Se rumora que unas 50 adolescentes han podido escapar del cautiverio, pero se desconoce el paradero de las demás. La directora de la escuela donde asisten las jóvenes asegura que todavía hay más de 180 niñas secuestradas y denuncia la falta de acción y compromiso de parte de las autoridades gubernamentales.

Desesperadas, algunas familias que ya no esperan nada del gobierno, han decidido lanzarse a la búsqueda de las adolescentes por sus propios medios. Han recaudado fondos para comprar gasolina y poder ir en carro o en moto a varias ciudades para buscarlas. Un padre y tío de 3 niñas secuestradas asegura que el gobierno “ha comprobado su indiferencia frente a este desastre monumental”.

Aparte de este secuestro, la organización terrorista ha llevado a cabo varias acciones violentas, como incendiar escuelas, asesinar a estudiantes mientras duermen o poner bombas en algunos campus universitarios.

Se trata de una situación crítica en el país más poblado de África, que se caracteriza por su dinamismo económico, en gran parte gracias a su producción petrolera. Tal parece que aun en un país que está en pleno “boom”, las acciones de extremistas religiosos siguen afectando a la población civil. Es hora de que las autoridades, la sociedad civil, con el apoyo de la comunidad internacional, reaccionen y luchen contra
este terrorismo religioso que tanto daño le hace a la población.

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