Opinión

5 Feb 2015
Opinión | Por: Herbert Escoto

El santo de los católicos salvadoreños

Me preocupa que este evento represente una excusa más para utilizar la figura de Monseñor en la política, sería un poco descarado seguir haciéndolo.

Vincenzo Paglia ha confirmado que la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero será en la ciudad de San Salvador. Este anuncio lo realizó después de que el Papa Francisco hubiera aprobado un decreto que proclama al salvadoreño como un mártir de la fe. A pesar de que una beatificación, y por ende una posible futura canonización (acto que confirma a una persona como Santa), es una suceso puramente religioso, sus efectos se despliegan hacia distintos ámbitos, en especial el político.

Merece la pena analizar los efectos que la beatificación tendrá sobre la percepción de Monseñor Romero como un personaje histórico en El Salvador. En primer lugar, mencionaré algunos comentarios, tanto positivos como negativos, que he escuchado sobre este sacerdote: “revoltoso”, “incitador a la revolución”, “determinado”, “beligerante”, “empático”, “humilde”, “santo”, “mártir”, “persuasivo”, “arrecho”, etc. La percepción de Monseñor Romero es muy diversa y está influida por innumerables factores subjetivos.

¿Cómo cambiarán estas apreciaciones después de la beatificación? ¿Quiénes asistirán al evento? ¿Qué católicos están de acuerdo con la beatificación? Seguramente algunos no cambiarán su opinión, otros reconsiderarán ver a Monseñor Romero como un modelo ejemplar, ya que la alta autoridad de la Iglesia lo ha calificado como un mártir de la fe, y otros seguramente respetarán la decisión del Vaticano aun cuando no la compartan.

Si hacemos una clasificación de católicos, tomando en cuenta su ideología, obtendríamos los siguientes (sin ser exhaustivo): los de derecha, los de izquierda, los centro-derecha, los centro-izquierda, los partidarios y no partidarios, y otros. ¿Por qué la clasificación? Porque tendrán, o ya están teniendo, un determinado comportamiento o postura sobre la beatificación. Empecemos por los ultra conservadores de derecha que son fieles a las consignas de la iglesia y que, por otra parte, han sido arduos críticos de Monseñor Romero. He sido testigo de cómo algunas de estas personas han calificado (y tomo los ejemplos que arriba cité) a este sacerdote de “revoltoso” e “incitador a la violencia”. ¿Asistirán a la beatificación? ¿Le pedirán intercesión o un milagro a este posible futuro santo?

Vayámonos ahora al otro extremo, los católicos de izquierda, quienes no han tenido ningún problema en compartir las ideas de Monseñor. ¿Cuál será su comportamiento? ¿Seguirán politizando esta figura? ¿Se aprovecharán de la decisión del Vaticano y dirán que ahora la iglesia apoya la causa socialista-chavista? ¿Qué tipo de devoción le tendrán a este beato?

Sin lugar a dudas, me intrigan las reacciones que tendrán las personas sobre este evento. No dejo de pensar en las posibles conductas poco sinceras que algunos fieles tendrán (darle devoción después de haberlo criticado), y me disculpo por generalizar. Entiendo que no todos los casos serán así. De igual forma, me preocupa que este evento represente una excusa más para utilizar la figura de Monseñor en la política; sería un poco descarado seguir haciéndolo.

Monseñor Romero será el santo de los católicos salvadoreños, a algunos les gustará y a otros no, pero la iglesia así lo ha decidido. Es momento de dejar de politizar a este personaje. Creo que ha llegado el momento de darle un respiro a este sacerdote. Es hora de dejarlo descansar en paz, y esto no implica olvidarlo; dejarlo descansar en paz implica respetar su historia tal y como fue sin instrumentalizarla.

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