Opinión

26 Feb 2016
Opinión | Por: Rafael Granados

El país donde la vulgaridad se aplaude

Hace un poco más de un mes, un colega periodista realizó una cobertura noticiosa en una colonia del municipio de Apopa, esto con el fin de dar a conocer la necesidad de agua potable que tienen los habitantes de dicho municipio, y como día a día se las ingenian para cubrir esa necesidad. Como es costumbre, la nota incluía imágenes y un par de entrevistas para dar a conocer las valoraciones de los afectados.

Entre los entrevistados apareció una señora de la tercera edad, con el pelo adornado por el color blanco de las canas. Hasta ese momento era una desconocida, nadie sabía de ella, excepto sus vecinos y familiares. Muchos han protestado por el vital líquido durante muchos años. Han cerrado calles y quemado llantas, y han quedado en la historia.

Pero, “La niña Lilian” fue una excepción, ella no quedó en el olvido, al contrario, inmediatamente dio mucho de qué hablar en las redes sociales, y en Youtube ha logrado alcanzar hasta este día 1,842 likes. Fue la inspiración para muchos que sin dudarlo comenzaron a crear memes en honor a esta “apopense” que con palabras “vulgares” se dirigió a las autoridades de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA).

La niña Lilian ahora anda en boca de todos, y muchos lastimosamente hasta la admiran y felicitan. Después de esa nota periodística, otros amigos periodistas se han tomado el tiempo para viajar hasta Apopa y escuchar la vulgaridad que sale de la boca de esta señora que, si tiene nietos, no les está heredando el valor del respeto y la tolerancia.

Los minutos en televisión tienen un alto costo económico, pero a muchos eso no les importa con tal de presentar lo que sale de la boca de esa señora, quien se inspira más cuando sabe que la están filmando. Es triste que muchos hablan de ella como si fuera un gran aporte el que está dando al país. Hay quienes no dudan ni un segundo en adornar el muro de su Facebook con el video de esta señora, otros se deleitan compartiendo los diferentes memes creados en su honor.

En nuestro país, nos quejamos de todo. Nos quejamos porque el presidente de la República no se expresa frente a los medios. Nos quejamos porque los planes de seguridad implementados por el actual gobierno no dan resultados. Nos quejamos porque la canasta básica va en aumento. Nos quejamos por el mal sistema de salud pública que tenemos. Nos quejamos por tantos impuestos. Pero celebramos a quien ocupa un medio de comunicación para dar clases de vulgaridad y ofensa.

Ante esas expresiones nadie se escandaliza, todos nos quedamos callados, excepto este servidor que ahora ocupa la plataforma de este periódico para mostrar mi incomodidad ante tal caso. Muchos hasta la admiran y me atrevo a decir que después de esto, las manifestaciones, además de piedras, y llantas quemadas, ahora tendrán entre sus ingredientes palabras tan vulgares como las que expresó la niña Lilian en esa ocasión.

Solo en nuestro país, estas expresiones, en lugar de causar un sentimiento de desagrado, provoca risa y admiración. No conozco a La niña Lilian, la respeto por ser una señora, pero jamás estarán sus memes en mi muro de Facebook, ni compartiré jamás su video en Youtube; ni siquiera me atreveré a darle like porque dándole like estoy aplaudiendo esa vulgaridad no contribuye en nada al desarrollo de nuestro país.

Si ven a La niña Lilian, me la saludan, y si pueden, muéstrenle esta columna.

 

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