Opinión

20 Jun 2017
Opinión | Por: Erick Hernández

El mar de la sociedad

Todo crecemos en una pequeña esfera que se expande poco a poco, al ir conociendo lo que existe a nuestro alrededor. Aunque casi siempre nos mantenemos en nuestro arrecife, donde todo parece paz y tranquilidad, a veces los problemas del exterior llegan a nosotros. Después de todo, el mar es muy amplio, pero siempre está conectado y así como el agua fluye, fluyen también los problemas.

Al nacer estamos indefensos, y así seguimos durante mucho tiempo. No salimos del coral que es nuestra casa, pero a medida vamos creciendo vamos teniendo más seguridad en nosotros y mayor libertad. Empezamos a aprender cada vez más, definiendo lo que seremos en un futuro: un líder dentro del arrecife, que ayuda en todo lo que puede; un pez normal, que vive sin molestar a nadie; o, quizás, de esas pirañas, que solo buscan hacer daño. Cualquier camino que tome cada uno, muy pocos piensan a largo plazo o más allá de la comunidad en la que viven. Algunos no conocen o se les olvida que hay muchas aguas fuera, que también están llenas de peces y otros seres vivos.

La diferencia entre esos bastos océanos y el pequeño arrecife en el que viven es que hay otras especies. Pueden llegar a tener importancia o influencia dentro de su comunidad, pero fuera es otro mundo distinto. Fuera existen seres más grandes. Hay depredadores que tienen mucho poder y fuerza para dominar los mares, que son temidos por los demás, que se encuentran por encima de la cadena, que pueden crear problemas y que es imposible ir contra lo que digan o hacerles frente; o, por lo menos, eso cree la mayoría de los peces.

Pero, hay una forma de ir contra la corriente, de luchar contra esas grandes bestias del océano que lo controlan todo y esta es uniéndonos. Después de todo, para llegar a tener poder en un lugar tan grande es necesario tener un tamaño considerable. Es difícil cambiar y convertirnos en un pez enorme, sería cambiar lo que somos y eso podría significar olvidar el pasado y convertirnos en un depredador más. Hay otra manera, si cierta cantidad de peces con ideas nuevas o que quieren seguir una nueva corriente de pensamientos se unen, juntos podrían formar un cardumen; esos grandes grupos que son similares en su forma de ser, en este caso de pensar. Hacer esto les permite apoyarse los unos a los otros, obtener más fuerza para apoyar sus ideas nuevas y luchar contra los depredadores que quieren hacer todo a su manera. La clave está en una palabra: unir.

Existen peces con buenas ideas, muchas personas con sueños, todos viviendo en el mismo océano que solemos llamar sociedad. Quizás no todos ellos piensen igual, quizás sus ideas sean un poco diferentes, pero tienen en común que todos piensan diferente y quieren luchar por sus sueños. Al apoyarse los unos con los otros pueden lograr que todos realicen sus ideas y no se dejen vencer por esos depredadores, esos que tienen el poder, que les niegan oportunidades y le dicen que no a lo nuevo.

Uniéndonos como un cardumen podremos cambiar las cosas, vencer a los depredadores, dirigirnos contra la corriente, solucionar juntos los problemas, luchar por algo mejor. “Uno de los comportamientos más enlazados de un cardumen es su sincronización. Centenares de pequeños peces “pulsando” al unísono, más parecido a un solo organismo que a una colección de individuos”- Hiro Sato Niwa.

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